Alistan en NL cierre de penal Topo Chico

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Masacres, motines, fugas, asesinatos de directivos y hasta el internamiento de un ex Gobernador por 19 horas son algunos de los acontecimientos que sucedieron en el penal de Topo Chico, que está a punto de cerrar sus puertas en Nuevo León.

El 30 de septiembre, tras 76 años de operación, el Centro Preventivo y de Reinserción Social Topo Chico quedará en la historia como uno de los pasajes más oscuros, sangrientos e ingobernables del Estado.

De acuerdo con lo anunciado por el Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, el reclusorio será desalojado y en el sitio se construirán un parque, un archivo y un museo.

Eduardo Guerrero, asesor de seguridad penitenciaria del Gobierno estatal, informó que el último día de operaciones será el 30 de septiembre y que sus 2 mil 782 internos serán traslados al Penal de Apodaca, que tiene mil 600 presos y está en proceso de ampliación.

El también ex comisionado de Prevención y Readaptación Social a nivel nacional y un grupo de penitenciaristas tomaron en noviembre pasado el control de todos los centros carcelarios en el Estado: Topo Chico, Apodaca y Cadereyta.

Las internas en Topo Chico fueron reubicadas en lo que fue el tutelar en Escobedo, mientras que los menores de edad fueron llevados a un complejo aledaño a los juzgados sobre la Avenida Constituyentes de Nuevo León.

La estrategia de control consistió en remover a todos los titulares de las áreas principales de las cárceles, capacitar empleados, reubicar a centros federales a líderes de la delincuencia, limpiar y reacondicionar las instalaciones, y poner orden.

«Topo Chico era el más complicado», dijo Guerrero, «había todo un sistema de seguimiento para extorsionar a las familias y a internos».

Inaugurado el 3 de octubre de 1943, el penal abrió con cupo para 600 internos y ahí fue trasladada la población de la antigua cárcel.

El penal sufrió deterioro y sobrepoblación, lo que ocasionó constantes motines, epidemias y siniestros, como un incendio por el uso de veladoras que en diciembre de 1988 provocó la muerte de 19 internos.

Con el nuevo milenio, Topo Chico llegó a tener casi 6 mil internos y, tras la llegada de miembros del crimen organizado, se perdió el control de las autoridades, lo que detonó en asesinatos frecuentes al interior y la operación de una amplia red criminal.

Todo entró en su fase final con la muerte de 49 internos en febrero de 2016, la masacre más alta en un centro penitenciario en México en la historia reciente.

Guerrero y Juan Martín González, actual director de Topo Chico, informaron que a su arribo en noviembre de 2018 hallaron internos encadenados, un sistema de monitoreo en celdas conectado al circuito cerrado del penal, abuso de las internas, armas, drogas y alcohol. Todo eso, aseguraron, se erradicó.

«Vamos a ser testigos del cierre de uno de los penales más emblemáticos del País, de los más problemáticos, y un ícono de problemas para Nuevo León», afirmó Guerrero.

(Con información de Reforma)

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