Consuman subasta de arte prehispánico

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En una pequeña pero concurrida sala de Drouot, célebre casa de subastas parisina, se llevó a cabo ayer una controvertida puja de arte prehispánico que México buscó impedir infructuosamente.

Se vendió el 95 por ciento de las 129 piezas ofertadas -95 de ellas atribuidas a culturas mexicanas, incluidas 20 que el INAH identificó como apócrifas-, recaudando un millón 200 mil euros (25 millones 694 mil 760 pesos), informó el subastador, Alexandre Millon.

A través de su representación diplomática, México había solicitado la cancelación de la subasta al no haberse documentado ninguna procedencia legal.

«Esta venta fue atacada agresivamente como ninguna otra venta lo había sido hasta ahora», dijo Millon a REFORMA. «No obstante, todas las presiones de estos últimos días no impidieron que la venta fuera un éxito y rebasara el millón de euros».

Una venta que, a decir del Embajador mexicano en Francia, Juan Manuel Gómez Robledo, alentaba el tráfico ilícito de bienes.

El Gobierno de México, por lo tanto, emprendió diversas acciones para detenerla, desde el envío de una solicitud a la casa Millon para suspender la subasta hasta la interposición de una denuncia por parte del INAH contra los propietarios de las esculturas subastadas para obtener su restitución.

También requirió la intercesión de Francia en materia penal en el marco de la Convención de Cooperación Judicial en Materia Penal, así como una petición de intervención de la UNESCO para comprobar la proveniencia de las piezas, la cual no fue informada por la subastadora.

La Embajadora gala en México, Anne Grillo, aseguró que su País está plenamente comprometido en la lucha contra el tráfico ilegal de bienes culturales, pero destacó que la venta fue organizada por una empresa privada. Sin embargo, informó que la denuncia del INAH ya está en proceso.

A decir de Millon, los resultados de la subasta demostraron que los coleccionistas no se inquietaron en lo más mínimo ante la situación, aun cuando en México, según la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, se prevé prisión para quienes comercien o saquen ilegalmente del País bienes arqueológicos nacionales.

Al respecto, la subastadora aseguró que las piezas, provenientes de la colección de Jean y Manichak Aurance, y que habrían recaudado 860 mil euros (18 millones 414 mil 578 pesos), estaban en toda legalidad.

La puja más destacada fue por una estatuilla azteca que representa a la diosa mexica del agua Chalchiuhtlicue, peleada por dos compradores vía telefónica, y que alcanzó la cifra de 377 mil euros (8 millones 072 mil 437 pesos).

Otras dos ventas sobresalientes correspondieron a una figura azteca de la diosa de la fertilidad y de la tierra, Coatlicue, vendida por 97 mil 500 euros (2 millones 087 mil 699 pesos), y una máscara de la región de Teotihuacán, que sumó un total de 62 mil 400 euros (un millón 336 mil 127 pesos).

De acuerdo con el experto de la subasta, Serge Reynes, las piezas de la colección, y en especial las tres mencionadas, son de gran calidad, pero distan de tener el interés de esculturas expuestas en recintos museísticos. «Son piezas muy hermosas, pero no pueden competir con lo que tienen los museos mexicanos, en particular el de Antropología».

Para Reynes, este tipo de ventas contribuyen a la difusión cultural mexicana, e invitó al País a participar en ellas.

«Grandes países como México», dijo, «tendrían los medios para participar en estas subastas».

Por otra parte, Millon negó que en los lotes subastados existieran piezas de manufactura reciente, como señaló el INAH.

«Todos estos objetos son perfectamente auténticos sin la más mínima sombra», aseguró.

A la venta acudieron representantes de las Aduanas francesas y del Organismo Central de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales (OCBC).

«Aquí estuvieron y todo está en orden», dijo.

«Lo que se debe entender a través de esta venta es que, cuando hay calidad, se sigue vendiendo. El mercado no está muerto y se puede muy bien pensar que en el futuro saldrán a la luz otras colecciones y se llevarán a cabo otras ventas», añadió, al tiempo que anunció una nueva subasta de arte prehispánico que podría realizarse a fines de año.
Pero continuará la batalla, aseguran
La titular de la Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos del INAH, María del Socorro Villarreal, informó ayer que las gestiones para lograr la repatriación de los bienes nacionales subastados en París continuará por la vía legal, luego de promoverse una denuncia ante la Fiscalía General de la República.

«Es un camino internacional (el que habrá de seguirse), y de una investigación que deberá hacerse para determinar cómo (esos bienes) llegaron allá, cuándo llegaron, etcétera», explicó, y consideró que esta subasta legitima el saqueo al tiempo que constituye un fraude, porque obras de reciente factura se presentaron como auténticas.

«El tema de las subastas es complicado jurídicamente, toda vez que estamos hablando de operaciones entre particulares, porque no obstante que hay una Convención de la UNESCO de 1970 para evitar el tráfico y la comercialización de patrimonio, esto necesita que las legislaciones locales se alineen, y es algo que no ha pasado con Francia».

El especialista en legislación cultural Bolfy Cottom opinó que el tema del tráfico ilícito depende, sobre todo, de la buena voluntad entre los gobiernos.

«Tuvo que haber sido el Gobierno francés el que, a través de la vía diplomática o de instrumentos del derecho internacional, alertara al Gobierno mexicano del lote de piezas por subastar, para que México actuara en consecuencia y con suficiente tiempo para hacer peritajes», apuntó.

Se habría permitido así que Francia interviniera para que expertos procedieran a la autentificación de estos bienes.

De modo que se actuó tarde, consideró.

«Habría que pensar seriamente en cómo aplicar instrumentos de derecho internacional, porque las convenciones fueron creadas para impedir el trafico ilícito de bienes culturales, de manera que los países que han firmado estos documentos, como Francia y México, están obligados a cooperar, y ahí me parece que la UNESCO tendría que jugar un papel importante».

A diferencia de la legislación mexicana, que prevé intervenir cuando ingresen al País ilegalmente bienes de otras naciones, en legislaciones como la francesa no hay prohibición o alerta.

Pero, si las autoridades francesas cooperan, la batalla no está perdida, advirtió Cottom.

(Con información de Reforma)

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