Consumidor mexicano debe pasar de víctima de empresas a ser su juez: Sheffield

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El gran reto de la Procuraduría Federal del Consumidor(Profeco) en este sexenio es empoderar a los mexicanos con información, de modo que se vuelvan “reguladores” de los mercados de consumo, en lugar de figurar como “víctimas” de proveedores. Para ello, dijo en entrevista el Procurador Ricardo Sheffield Padilla, será necesaria la implementación de tecnología e inteligencia artificial.

“La Profeco es el regulador de la microeconomía, a través del empoderamiento de los consumidores. […] En la medida que como consumidores estemos empoderados […] funcionan mejor los mercados”.

De acuerdo con Sheffield, “la información es lo que empodera o nos empodera como consumidores”, ya que el conocimiento de precios máximos y mínimos y de proveedores de bienes o servicios –por mencionar algunos ejemplos– es lo que permite que la oferta responda a la demanda de los mercados, de modo que el consumidor obtenga lo que necesita, con las mejores condiciones y calidad posibles.

El objetivo del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es, en ese sentido, abordar el consumo como un derecho ligado al acceso a la información, “para lograr un consumo saludable, seguro, sustentable y razonado”.

Sin embargo, el Procurador advirtió que “cuando no funciona el mercado, cuando no estamos pudiendo en cierto mercado empoderar al consumidor, entonces entras de manera subsidiaria con la ley en la mano, y pones orden”.

El reto de la Profeco de impulsar y regular –con cerca de 3 mil elementos– al mercado de consumo en México no es menor. Implica un ámbito que incluye a todos los bienes y servicios que se comercian, salvo los médicos y los financieros, con la excepción de casas de empeño y los sorteos de vehículos, además de un conjunto de transacciones entre 155 millones de personas, de las cuales, 122 millones son consumidores mexicanos y 33 millones son consumidores extranjeros.

Para lograrlo, Sheffield mencionó la existencia de una estrategia bilateral entre la Procuraduría y el consumidor. Por un lado está la responsabilidad de la Profeco de informar y empoderar a los mexicanos, y por el otro, la necesidad de la Profeco de resolver los problemas que se vayan presentando, pero que dependen –en primera instancia– de las denuncias de los consumidores.

De ese modo, el desafío es generar mejores canales de acercamiento y comunicación con la gente, pero además, fortalecer la confianza de la ciudadanía en la Profeco, para incluirlos (activamente) en los procesos operativos de la dependencia federal, en su papel de reguladores naturales de los mercados.

“Donde un consumidor no se queja, no hay un problema. Donde un consumidor se queja, tienes un problema que atender. Y no sólo es el problema del consumidor en lo individual. Normalmente el problema de un sólo consumidor termina reflejando una numeralia, una estadística que te habla de la necesidad de una intervención”, dijo a SinEmbargo Ricardo Sheffield Padilla.

Un ejemplo de este tipo de intervenciones –que parten de quejas ciudadanas– fue el caso del atún, dado a conocer por la Profeco en marzo de este año.

“Cuando descubrimos que en el mercado se abusaba de la soya, que era un aglutinante y texturizante, que no debía en el mercado pasar del tres por ciento, y que había producto hasta con 62 por ciento de soya, y descubres que la norma oficial mexicana del atún permite meterle 99 por ciento de soya, uno por ciento de atún y llamarle atún, algo –la norma– está mal”, explicó Sheffield.

(Con información de Sin Embargo)

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