Del artegio al robo con violencia

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Dr. Francisco Granados González

Ciudad de México, 13 de Abril 2018

Durante los últimos quince años el robo sin violencia en México, tuvo un incre­mento sustancial del 63 % hasta el 2011, a partir de entonces disminuyo al llegar 2015 y volvió a incrementarse en 2017. Las tres instancias de go­bierno apostaron toda su atención a los delitos de alto impacto (secuestro, extorsión, homicidio y robo de vehículos) y el robo sin violencia pasó a segundo término.

Este fenómeno curiosamen­te tiene semejanza con lo que pa­so a mediados del siglo pasado, la mayoría de los robos consumados fueron sin violen­cia. Para ese entonces robar se consideró un supuesto “arte del hurto o del crimen”, me­jor conocido como “artegio”, esta palabra no existe en el diccionario, pero es considera como una técnica para consumar un robo de manera fina y sin violencia.

Para  los años 50´s en la ciudad de México, la delincuencia fue quién  formo  a sus propios cuadros, los preparo en centros penitenciarios como Lecumberri, Santa Martha Acatitla y el Torito, no omito señalar también a las colonias Santa Julia, Argentina, Guerrero, Morelos y Doctores en la Ciudad de México.

Robar para aquellos inolvidables tiempos, con armas, era sinónimo de ser “vulgar ratero”, la mayoría de los delincuentes  pretendían no lesionar a las víctimas, quienes muchas  veces no se percataron de haber sido robados, por ello  se les señalo como “Artesanos del hurto”.

Fue así como se formaron algunos subgrupos delictivos como los: Zorreros, Piñeros, Boqueteros, Areteros, Coscorroneros, Dormilones, Farderos, Cirujanos, Dos de Bastos, Boleadores, Paqueros, Cristeros, Peregrinos, Chicharreros,   Retinteros, entre otros…

SUBGRUPOS

Zorreros: Aquellos delincuentes que  ingresaban  sigilosa e  individualmente a los domicilios, a eso de  las tres o cuatro horas de la madrugada, sin importarles si hubiese gente durmiendo en el interior de la casa. Robaban principalmente, oro, joyas  o  llatró, cubiertos de plata o dinero. Si les daba hambre comían algo de la cocina, y  posteriormente dejaban su  firma  la cual consistía en defecarse por lo regular arriba de una mesa.

Cristeros: Delincuentes que se ponían de espaldas contra la puerta de ingreso, extendían sus extremidades superiores para presionar con fuerza   el marco y empujaban con el trasero. En ese entonces las chapas y las cerraduras eran muy sencillas, por lo que fácilmente abrían las puertas para  entrar y robar lo que deseaban.

Dos de Bastos o Carteristas: Estos delincuentes se dedicaban  a robar carteras o billeteras,  lo hacían principalmente en  transportes públicos o en lugares donde se  concentraba mucha gente; actuaban de uno a tres delincuentes, el principal  extraía la cartera u  objetos de valor, los otros dos cómplices le ayudaban y lo protegían.

Chicharreros: Este nominativo proviene de aquellas personas que hacen o venden chicharras la cuales  se  utilizaban como timbres en las casas, por ello estos delincuentes tocaban primero el timbre o chicharra, si  no les abrían, tocaban  la puerta con la mano y si aún no les abrían  era porque seguramente no había nadie, lo que les permitía forzar la chapa o brincarse para sustraer cosas de las casas.

Boqueteros: Operaban entre tres y cuatro de la madrugada, elegían la pared de los negocios que no estaban a la vista o que dieran a la calle, escogían también casas vacías adjuntas a negocios, lo que les permitía hacer un boquete para accesar  y actuar con todo el tiempo  posible, seleccionando la mercancía por sustraes.

Coscorroneros: Se conducían con la misma forma de operar de los boqueteros  solo que los orificios los realizaban en los techos.

Dormilones: utilizaban alguna substancia anestésica para medio dormir a sus víctimas y luego perpetrar su robo.

Farderos(as): Se les conoce así a los delincuentes que acudían  a centros comerciales para guardarse objetos en el interior de sus ropas,  participaban varios cómplices.

Paqueros: Actuaban principalmente fuera de los bancos o de centros comerciales. Frente a sus víctimas  tiraban un supuesto fajo de dinero, compuesto por billetes originales en sus caras externas, el interior del paquete estaba integrado por recortes de periódicos. El cómplice levantaba el paquete o supuesto fajo de dinero mostrándoselo a la víctima, diciéndole que le  diera  todo el dinero que traía  a cambio de darle el supuesto fajo de billetes. La codicia de las victimas los llevaba a entregarle al paquero todo el dinero que portaban, recibiendo a cambio  el paquete de recortes de periódicos. Cuando revisaba bien el fajo de supuestos billetes  se percatan que eran puros recortes de periódico.

Areteros: Se especializaban en arrancarles a las víctimas sus aretes, collares o cadenas, para luego echarse a correr.

DELINCUENTES FAMOSOS

Cabe destacar que en aquellos tiempos existieron delincuentes  famosos  que utilizaron el Artegio como su forma específica para delinquir. En el Distrito Federal, por ejemplo, existió el “Fantomas”, la amenaza elegante: un  hombre de gustos finos que usaba traje de vestir para robar, practicaba el tenis, le gustaba viajar mucho, siempre acompañado por  su esposa o  de su novia.

Una de sus técnicas era pedir un taco en las casas de personas con dinero, lo que le permitía estudiar todos los movimientos de sus víctimas para luego atracarlas. Su origen fue muy humilde según dicen, jamás tuvo una fiesta de cumpleaños, ni supo que era la visita de los, Reyes Magos, por lo que  juró que sus hijos  nunca vivirían una infancia como él la vivió, le gustaba el dinero fácil y fue un delincuente profesional que no agredió a sus víctimas y difícilmente dejaba indicios en los lugares de los hechos donde cometió sus robos.

El Carrizos, otro delincuente que robó la casa del entonces Presidente de la República Luis Echeverría Álvarez, la forma en que perpetró su robo fue acompañado de un cómplice. Acudieron a  la residencia particular  ubicada en San Jerónimo custodiada por militares, los cuales hacían recorridos en el exterior; cuando estos les dieron la espalda su cómplice se brincó  y le abrió la puerta principal  a El Carrizos, fue así como ingresó y se robó joyas, alhajas y tres chamarras que  fueron adquiridas en Francia. Al tratar de venderlas como no eran comunes lo detectaron. En tres días se sabía que  el Carrizos había sido el que robó la casa del ex presidente Luis Echeverría Álvarez. En todos sus robos tampoco lesiono a sus víctimas.

Muchos de estos modus operandis como podemos apreciar actualmente se siguen reproduciendo, solo que se han sofisticado y se han hecho violentos. El artegio se caracterizó por no lesionar a las víctimas. Robar en ese entonces con un arma era sinónimo de “vulgar ratero”. Sin embargo a partir de los 80´s la habilidad y el supuesto talento fue sustituido por un arma y para finales del siglo pasado la delincuencia integro la tecnología para facilitar el robo.