Memorias de un fotoperiodista: La Charrería...

  • Septiembre 15, 2021
  • Tiempo de lectura: 8 minutos

Por: Carlos Matus

Durante varios años en Tabasco cubrí la Charrería por parte del diario donde laboraba.

Recuerdo que primero me queje de que me mandarán a tomar fotos de los torneos. Duraban todo el día en medio del calor, el sol, la música a volumen alto y el cansancio de jornadas de hasta 9 horas tomando fotos. Cuando me queje con mi jefe de información de que solo a mi me mandaba, de los 5 fotógrafos que éramos en total en la redacción, este me llevo al área del editor de deportes y le dijo: "coméntale a Matus lo que me acabas de decir..."

El editor por un momento se sacó de onda, pero luego dijo algo que me quedo grabado: "Que este cabrón es tan terco de que simplemente busca durante horas la foto de portada"...

Ahí caí en cuenta de que si, durante horas me ponía abajo del sol, en el burladero, corriendo y previendo donde caerían las manganas, por mero placer propio, no por que me lo exigieran en la redacción, pero eso me permitía tener fotos que ponían en aprietos a los editores: "¿Cuál de estas fotos de Matus va a portada?" era a menudo la discusión y eso era genial.

También recuerdo, que al paso de los meses, los charros y escaramuzas me reconocían y antes de lanzarse al lienzo me saludaban y me decían "tómame una mamalona" y yo solo les sonreía.

Varias veces me llegaba cerveza gratis, y el chico que me lo llevaba me decía "cortesía del charro" mientras me señalaba a alguien, quien levantaba una cerveza y brindaba junto a mí a la distancia.

He de ser sincero, pocas veces tomaba. Algo que aprendí es a nunca tener alcohol en la sangre mientras estoy trabajando, pues requiero de toda mi atención para tomar fotos, ya sea de charros, de policiaca, o de protestas.

Recuerdo que el único consejo que me dio mi compañero reportero del diario fue: "nunca, jamás de los jamases, coquetees con alguna escaramuza y chica en el lienzo, no sabes quién es su novio, o su hermano o su papá...", y vaya que ese consejo lo seguí a cabalidad, a pesar de que luego me llegaban mensajitos en papeles.

Pufff. Sé que varios charros llevaban pistola, y me tocó en algún momento, en una peda, verlos pelear con cosas sin sentido a los que se les pasaba las copas, a menudo los más jóvenes.

Sin saberlo, durante 4 años realice una crónica gráfica, que acabó desembocando en una exposición patrocinada por la unión de charros del estado y que me permitió conocer diversas partes del sureste mexicano como invitado.

En el tintero quedó lo de un pequeño libro, pero de entrada, me alegra saber que muchas de estas fotos acabaron en un mural en el Lienzo Charro de Villahermosa, Tabasco, que cualquiera puede ir a visitar :)

A menudo, cuando me topó con el material original hoy en día, sigo encontrando fotos que digo: "¿porque no la puse en la expo?", pero es que poder visualizar más de 8 mil fotografías es ya una proeza de tiempo.

Por cierto, hoy es el Día del Charro, una fraternal felicitación a quienes lo practican.

¿Del equipo que utilicé? claro que me acuerdo, fue variado:

Canon 30D con un 70-300mm 3.5-5.6 y  un 17-85mm 4-5.6 el primer año y medio luego una Canon 50D. Después, cuando fui jefe de fotógrafos solicité el cambio de equipo a Nikon D300s con un lente sigma 17-50mm F:2.8-4, un 70-200 F:2.8 y un Fish Eye 10.5mm F:2.8.



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