El PRI, un partido a la deriva

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#LaVerdadlePeseaQuienlePese

 

Una sociedad poseída por el frenesí de producir más

para consumir más tiende a convertir las ideas, los sentimientos,

el arte, el amor, la amistad y las personas mismas en objetos de consumo.

Octavio Paz.

Por: Arturo Suárez Ramírez

Estimados amigos lectores, gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna publicada en tan prestigiado medio de comunicación. Cumplir 90 años de vida, debería ser motivo de una gran celebración, de monumentales festejos como en el pasado, pero dadas las circunstancias en las que vive el Revolucionario Institucional, tiene poco o prácticamente nada que celebrar, sus mejores tiempos ya pasaron.

Por lo menos las dos últimas décadas, las cúpulas partidistas se olvidaron de su militancia, las mayorías fueron utilizadas como carne de cañón, la tropa para el trabajo de la campaña, hacer bola en los eventos, porque los cargos y los primeros lugares ya estaban y están, repartidos entre los de siempre, los mismos apellidos, solo cambian de curul, escaño o trabajar como funcionario en algún gobierno.

No olvidemos la historia.

El sueño les duró muchos años, por lo menos hasta el 2000 cuando Fox y el PAN (en ese orden) llegaron a Los Pinos. Por primera vez los que miraban por encima del hombro a la sociedad, recibieron el castigo por sus malos tratos, malos manejos, corrupción imparable, saqueo, crisis económicas, rescates bancarios, venta de empresas estatales, violencia y represión, siempre escudados en buscar, según ellos, el bien común del pueblo mexicano.

Así pasaron las matanzas estudiantiles de 1968, la de 1971, con presidentes que se sentían orgullosos por haber salvado al país. Las crisis económicas de las décadas de los 80 y 90. El levantamiento zapatista. El asesinato de un candidato presidencial en 1994. Vimos llorar a un presidente que no cumplió con la distribución de la riqueza. Con tastos errores y pensaban que nos los alcanzaría el castigo popular.

Con todo y todo, tuvieron una nueva oportunidad con el regreso del “nuevo PRI” encarnado en Enrique Peña Nieto y los gobernadores de los que se sentían orgullosos por ser una nueva generación de priistas, algunos prófugos y otros en proceso. No pudieron y fueron cínicos, ningún priista levantó la voz, todos fueron cómplices de sumir a su partido en la peor crisis que han vivido.   

Con la carga de la derrota y la impotencia de haber sido, el PRI cumple 90 años, es un partido enfermo y una carga para los mexicanos. En ese contexto algunos buscan culpables, un sacrificio que pueda limpiar un poco la suciedad que les sale por los poros. Un instituto político con esas características, no es y no será contra peso, ni mucho menos oposición al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Paras los priistas que acusan a Peña ¿De verdad es el único culpable? O ¿El silencio también en cómplice?

También es ley de vida la muerte.

Entre Palabras

El cerco se estrecha sobre Rosario Robles y sus colaboradores, pronto habrá noticias en el caso de desvío y hasta lavado de dinero.

Escríbeme tus comentarios al correo electrónico suartu@gmail.com sígueme en la cuenta de Twitter @arturosuarez y en Instaram @arturosuarez_.

Muchas gracias y hasta la próxima.     

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