Estudiantes víctimas de trata relatan su experiencia en Israel

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La empresa israelí RSC Ltd, que llevó a los jóvenes a la ciudad de Eilat de intercambio, operaba a nivel nacional y usó la Conferencia Anual de la Asociación Mexicana para la Educación Internacional, para promocionar entre las universidades mexicanas su programa académico.

Desde hace 2 años la empresa RSC Ltd, llegó a México para promocionar su supuesto programa educativo entre las universidades del país. Dicho convenio fue firmado el 17 de julio de 2017 entre el alcalde de aquel año Evodio Velázquez y el edil de Eilat, Meir Yitzhak Halevi.

Aprovechando este hermanamiento entre ciudades, fue que llegó a México Ronen Shay, dueño de Ronen Shay Consulting and Training RSC Ltd y Chilit Raviv, Gerente de Capacitación del Centro para el Avance Profesional de Hospitalidad en Israel.

Los primeros en entrar a este intercambio fue la Universidad de Gastronomía Cegaim de Acapulco. Esta institución privada llevaba cuatro generaciones enviando estudiantes a prepararse en alimentos Kosher y calificaban al programa como un éxito.

A los jóvenes estudiantes de Acapulco, la empresa les cobraba 2, 200 dólares para entrar al programa y a la universidad de gastronomía le hacían un depósito de 16 mil, informaron los alumnos que fueron detenidos en Israel como parte del desahogo de pruebas.

Al año siguiente, el 18 de febrero del 2018, la Universidad Autónoma de Hidalgo firma un convenio la empresa Ronen Shay Consulting and Training RSC Ltd y la universidad informa que con el acuerdo los estudiantes y maestros puedan realizar intercambios con la University of Ben-Gurion of the Negev, una de las mejores 500 universidades en el mundo.

Fue en octubre del año pasado, que durante la Conferencia Anual de la Asociación Mexicana para la Educación Internacional, que se realizó en la Universidad Autónoma de Hidalgo donde la Universidad Autónoma de Chihuahua a través del coordinador de Servicio Internacionales César Gutiérrez, se tuvo contacto con Ronen Shay quien presentó el programa como la octava maravilla del mundo e incluso llevaba dos “casos de éxito” de este intercambio.

El programa educativo era en dos vertientes, el primero el gastronómico  y segundo turismo y hospitalidad por lo tanto la carrera de relaciones internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales encajaba perfecto y fue que invitaron a los ocho estudiantes (nueve originalmente) a entrar a este programa.

El contacto se hizo en octubre y para finales de noviembre los estudiantes ya estaban en periodo vacacional y solicitaron contactar vía telefónica a los mejores promedios de la escuela para plantearles el proyecto y comenzaron a marcar a quienes tuvieron mejor desempeño académico y en menos de un mes habían enviado sus documentación a la empresa RSC Ltd.

A los estudiantes de Chihuahua les pidieron 1,750 dólares (35 mil pesos aproximadamente) para poder quedar inscritos, mismos que fueron trasferidos a una cuenta de la empresa RSC Ltd.

“Nos trataron como criminales, llegó migración y nos dijo que reuniéramos todas nuestras cosas porque nos iban a deportar, nos metieron a unos separos donde dormirnos una noche en el piso, antes de esposarnos al día siguiente para llevarnos al día a la cárcel para mujeres”, expresaron en entrevista las universitarias detenidas en Israel.

A pesar de lo cansado del viaje, Vianey García, Paola Hernández y Deniss Aroja, relataron el viacrucis que vivieron en Tierra Santa. Todo comenzó el martes 26 de marzo, cuando Ronen Shay, dueño de Ronen Shay Consulting and Training RSC Ltd y Chilit Raviv, Gerente de Capacitación del Centro para el Avance Profesional de Hospitalidad en Israel, citaron en las instalaciones de la Universidad de Ben-Gurion campus Eilat a todos los mexicanos que estaban de intercambio.

Minutos antes del arribo del personal de migración, Chilit Raviv les informó a todos que los cinco chihuahuenses que se fueron a pasear a Europa, quedaban en automático fuera del programa porque habían partido sin autorización. Posterior a ese comentario la única información que recibieron por parte de los encargados del programa fue que a las 10 de la mañana iban a tener una revisión de rutina por parte de la autoridad de migración y llegada la hora arribó al lugar un autobús junto con los agentes migratorios.

“Nos pidieron que saliéramos en grupo de cuatro personas, creímos que nos iban a pasar a una sala para platicar, pero el agente de migración nos dijo que nos trajéramos todas sus cosas porque a la universidad ya no íbamos a volver”, relató Paola Hernández.

A todos los subieron al autobús y arriba les dicen que van para la oficina de migración, al llegar a este lugar bajan a un primer grupo de 4 personas de la escuela de gastronomía de acapilco, el resto de los estudiantes permanecieron abordo hasta las 2 de la tarde.

Como eran muchos, a unos los entrevistaron en el camión a los estudiantes y la intérprete era por teléfono y posteriormente los llevan a todos a la oficina de migración y nuevamente les pidieron ratificar su declaración, ahora una por una.

Una vez terminado el segundo interrogatorio, les informaron que iban a ser trasladadas a otro edificio de migración cerca de la ciudad de Beerseba, antes del traslado, las llevaron escoltadas a los departamentos y tuvieron solamente 20 minutos para recoger todas sus cosas y echarlas a la maleta.

“Preguntamos adonde íbamos y nos dijeron que a prisión”, manifestó Deniss Arjona, quien señaló que las trataron como delincuentes, porque aunque el nombre oficial del lugar a donde las trasladaron era Centro de Detención para Migrantes, era una cárcel como cualquier otra.

A su arribo a este centro, durmieron en el suelo de los separos porque lo único que había era una silla de metal, en este lugar fueron separadas y no supieron nada una de la otra hasta el día siguiente. Posteriormente los pasaron a otro cuarto donde personal de migración las hizo que vaciaran sus maletas en bolsas negras, nos quitaron nuestros celulares y lo luego las llevaron a la cárcel para mujeres, donde tenían encerradas a personas de todas las nacionalidades detenidas por uno u otro delito migratorio.

“Nos esposaron como los delincuentes, si ibas sola te ponían las esposas en las dos manos, pero si ibas con otra personas nos esposaban a las dos”

El lugar, relatan, era como cualquier otra cárcel, dormían varias mujeres en una celda, en el espacio que compartía Vianney, no tenía escusado, era prácticamente un hoyo.

Para fortuna de ellas, como eran 12 mujeres las separaron en dos grupos de 6 y en todo momento estuvieron juntas.

Antes de entrar a su celda, las pasaron a un lugar donde les pidieron que tomaran una colcha, una manta, un plato y un vaso. En la cárcel pedían agua y el guardia le pedía dinero porque en el interior del centro de detención había una tiendita donde podían compra agua u otro tipo de alimentos diferentes a los que daban en la prisión.

“Duramos incomunicadas miércoles y jueves, pudimos llamar el jueves a la embajada y fue cuando surge el reclamo de la cancillería, porque las autoridades de Israel nunca notificaron de nuestra detención”

Ese mismo jueves 28 de marzo por la noche, con el apoyo de la cancillería y luego de las declaraciones, les dieron el beneficio de salir de las celdas, porque comprobó la autoridad de aquel país que las jóvenes y de inmediato fueron trasladadas a un refugio para personas víctimas de trata de personas.

(Con información de la Prensa)

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