Humberto Busto, de doble moral

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Ciudad de México, 26 de Julio 2018

La doble moral de Conrado Higuera Sol Don Sol, perso­naje que representa el enlace entre los altos mandos del go­bierno y el narcotráfico en El Chapo, será aún más evidente en la tercera y última tempo­rada de la serie, que se estrena mañana en la plataforma de Netflix. Así lo afirmó su intér­prete, Humberto Busto, en en­trevista para Excélsior.

El mexicano detalló que en esta ficción no sólo se ahon­dará en la ambición de poder de este abogado por llegar a la presidencia, sino que se pro­fundizará en su secreta vida amorosa con los hombres, tendencia discriminada en el mundo de la política.

“No había querido rela­cionarme como actor en pro­yectos irresponsables sobre el narcotráfico, así que cuando surgió la posibilidad de traba­jar en El Chapo tuve varias re­uniones con los escritores de la serie, quienes estaban con­vencidos que este proyecto estaba en un contexto distinto a las narcoseries: se hablaba de que era un thriller político que sucedía en el mundo del narcotráfico. Querían contar el ascenso del personaje de Don Sol para llegar a la presi­dencia. Desde entonces supe lo que sucedería en el capí­tulo final y eso me dio mate­rial para construirlo desde el principio.

“No sólo se hablaría de su relación con el narco, sino también de la complejidad en la vida política mezclada con la vida íntima del personaje. Ninguna otra serie ha puesto sobre la mesa a un personaje como Conrado, que tiene que decidir entre ser un humano completo, honesto y sincero o la política, que lo aleja com­pletamente de esa esencia.

En medio de esto, hay muchos prejuicios con res­pecto a la homosexualidad en un país como México, en donde hasta el momento es impensable que alguien en la política sea aceptado como homosexual. Esta ambivalen­cia de dos mundos me pare­ció fascinante”, señaló Busto vía telefónica desde Bogotá, Colombia, donde ahora radi­ca por cuestiones de trabajo.

Durante un año, el actor construyó al personaje, que en algunos capítulos es más observador que conversa­dor, pero que juega un papel fundamental, pues aunque muchas veces no expresa sus emociones, desafió al actor al recrearlo.

“Cuando se adentra al lado más oscuro de la política no le queda más que crearse en una coraza, aguantar los golpes bajos, ser el mejor estratega, llevar la traición a su máximo potencial y atento de dónde cojean los demás para apro­vecharse de eso. En esta ter­cera temporada, el personaje que Conrado ha creado de sí mismo se le empieza a ir de las manos cuando se da cuen­ta que el sacrificio también es muy grande, pues no sólo se trata de llegar y ganarles a los demás, sino de per­der su vida.

Algo fundamen­tal en esta tempora­da es que, si quiere llegar a la presiden­cia, además de re­nunciar a su vida personal, va a tener que hacer frente a su vida pública, así sea a costa de un engaño, lo cual la políti­ca desde arriba le obliga a ha­cer. Le molesta sobremanera, porque lo que más quiere es ser siempre el controlador y no que lo controlen”, explicó Busto, quien comparte crédi­tos con Marco de la O, quien recrea a Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.

El actor aclaró que su papel no se basa en ningún políti­co en particular, pues El Cha­po no deja de ser una ficción basada en la presunta historia del narcotraficante.

“A Don Sol lo construí no sólo con base en personajes de la política mexicana, sino con el libro Historia mun­dial de la megalomanía, que habla de quienes han perdi­do el piso a costa del poder. Queríamos crear un persona­je que representara todas las metáforas de esta oscuridad absoluta y el espíritu que ha movido la ambición, equivo­cada y negativa, del país. Así que tuvimos libertad creativa para tomar elemen­tos de la realidad y de la ficción, así que conectó tam­bién con rumores y suposiciones, por­que no hay una sola verdad”.

El actor reiteró que más que una narcoserie querían hacer un análisis de esta historia.

Don Sol es un personaje trágico, porque por una ce­guera de conciencia está sien­do su propio asesino. Creemos que cada vez estamos más empoderados, pero somo do­minados por el sistema, so­mos menos nosotros. No me gustaría estar en sus zapatos, ni tomando sus decisiones, pero como actor tuve que en­tenderlo con su sensación de poder”, concluyó.