Oasis artístico en Santa Úrsula Xitla

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La concreción del sueño de un compositor ha dotado al sur de la Ciudad de México de un nuevo oasis formativo y cultural.

Se trata de la Academia Sarti de Artes Integrales (ASAI), que, aunque nació en la Colonia Santa Úrsula Xitla hace poco más de seis meses, en julio de 2018, en realidad es fruto de un proyecto que se gestó durante largo tiempo en la mente de Roberto Sarti.

«Éste ha sido mi sueño de años. Esto yo ya lo tenía pensado desde hace tiempo», comparte en entrevista el creador, a quien la falta de opciones al egresar de la carrera de guitarra clásica en el Conservatorio Nacional de Música en su natal Guatemala le llevaron a especializarse en México.

Aquí continuó sus estudios profesionales con las licenciaturas en Composición y en Música Teórica, para eventualmente dar un salto a Austria, donde una experiencia educativa en la que las artes no están separadas entre sí y se nutren unas de otras terminó de dar forma a su visión.

«El modelo europeo a mí me fascinó. Tú estás terminando la clase de composición, de orquestación de música, pero sales de la clase y te topas con la bailarina, con el filósofo, con el novelista, con el escultor, con el pintor, etcétera.

«La idea de crear este espacio es que las artes converjan de manera profesional. (Poder) convivir con artistas, conocer los diferentes procesos creativos», explica.

Así, con la apertura de su plantel, el compositor busca, por un lado, instaurar un modelo que considera ausente en Latinoamérica, y, por el otro, desahogar la falta de un centro de especialización musical en el sur de la CDMX, luego de que se mudaran hacia el centro de la urbe academias como la de Música Fermatta o la de Arte de Florencia, que el propio Sarti dirigió por muchos años.

Acaso la única opción aún disponible en aquella remota zona era el Núcleo Integral de Composición (Nico), proyecto fundado por su colega Enrico Chapela, mismo que ahora se ha asociado con la ASAI, compartiendo plantilla docente, proyectos comunes e incluso el mismo espacio en el número 33 de la calle de Textitlán.

«(Roberto) está poniendo su nuevo lugar con muy buenas ideas, y nosotros ya teníamos una cierta experiencia. Fue una buena asociación», estima Hans Mues, reconocido compositor y partícipe de Nico, quien ahora aportará a la nueva academia su expertise en torno a la tecnología y la música popular.

Judy Thorgerbgsson, Miguel Rivera Bénard y Esteban y Enrico Chapela también integran el profesorado de un centro que ofrece licenciaturas en Música Teórica y en Composición y Ejecución tanto de música académica como de popular. La dinámica consiste en ocho semestres de clases y uno más para llevar a cabo el proyecto de titulación correspondiente.

Considera que tener como maestros a compositores en activo, trabajando en sus propios proyectos musicales y de composición, enriquece la formación. Algo de lo que Enrico Chapela da cuenta al describir los retos de su labor docente.

«Lo que vamos a hacer es una clase de cómo generar tu propio lenguaje de composición», detalla Chapela. «Es decir, hoy en día los compositores de música contemporánea tenemos que no sólo gobernar la técnica de la composición, sino también imaginar un tipo de lenguaje que sea personal.

«Eso es un reto muy complicado para los compositores. ¿Cómo diseñar mi propio lenguaje? Es como si (dijéramos): ‘Vamos a ser poetas’, pero tienes que inventar tu propio lenguaje y tus reglas de gramática y todo. Eso es lo que se espera de los compositores hoy por hoy».

Con la implementación de clases como Filosofía de la Música, Nueva Laudería o Inicios de Programación, Sarti presume un espíritu vanguardista que impera en cada rincón de su oasis.

Escuela, galería y foro cultural

En un esfuerzo por implementar un modelo de artes integrales, ASAI rompe las barreras académicas para convertirse en un foro cultural.

Y es que si bien su apuesta principal es la música y la composición a través de las licenciaturas, maestrías y una variedad de clases grupales y particulares, la oferta del recinto y el propio espacio físico que ocupa están plagados de artes gráficas, plásticas, danza y artesanías.

Basta con atravesar el gran portón de la academia para ser recibido por un colorido mural de Emmanuel Salas, artista y catedrático de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM.

Mientras que al recorrer los pasillos de su edificio flanqueado por áreas verdes, asaltan la atención las pinturas en los muros; una galería permanente cuya exposición rotará cada tres meses, destaca el director del recinto.

En las aulas lo mismo se imparte un taller de fotografía por parte de José Pita, que uno de modelado en barro u otro de tallado en madera, las veces que no están ocupadas por el baby ballet, las clases de estimulación temprana, las de salsa y jazz, o por la musicoterapia y yoga.

Y, el último jueves de cada mes, a las 15:00 horas, las puertas se abren de par en par para brindar de forma gratuita conciertos, conferencias o master classes por parte de destacadas figuras, como ocurrió con el guitarrista Rodrigo Toro o el compositor argentino Marcelo Toledo.

La violinista neozelandesa Amalia Hall fue la próxima en la agenda, el pasado 11 de marzo, gracias a un convenio con la Orquesta Sinfónica de Xalapa, cuyos solistas invitados llevarán su talento hasta Santa Úrsula Xitla cada mes.

Innovación y expansión, el horizonte

Con la ASAI dando unos firmes primeros pasos, Sarti no tiene a dónde dirigir la mirada sino hacia el futuro, con planes y metas muy claros: innovar, crecer y cumplir.

En agosto, adelanta el compositor, buscarán implementar dos nuevas licenciaturas: una en diseño de modas y otra en composición de música para videojuegos y medios audiovisuales.

«No existe una licenciatura en composición de música para videojuegos y medios audiovisuales en México, entonces es un nicho que queremos aprovechar», subraya.

Asimismo, aprovechando al máximo la asociación con Nico, perfilan el arribo al mundo digital a través de cursos en línea, materia en la que el proyecto de Chapela tiene camino recorrido, pues actualmente cuenta con talleres donde el 70 por ciento de los estudiantes está conectado desde algún punto del interior de la República.

Estiman que pueda funcionar como una plataforma en la que los interesados paguen una suscripción para acceder a cursos completos de armonía o instrumentación, por ejemplo, o tomar clases específicas.

Finalmente, el compositor no disimula su deseo de hacer crecer la ASAI a través de nuevos espacios.

«De principio, tengo a la vista dos sedes más: una es en el Centro de la Ciudad y la otra es en Guatemala», puntualiza el creador, quien cumpliría así un compromiso patriótico muy personal: atender esa carencia por la que artistas guatemaltecos no pueden continuar creciendo profesionalmente, a menos que sea como forasteros en otras tierras.

(Con información de Reforma)

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