*OPINIÓN* Atrapada por el mito de la caverna…

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¿Qué artes profesas? El de ser hombre de bien. (MARCO AURELIO, Meditaciones, 11.5).


Por: MONTSERRAT VARGAS


CDMX.- Recientemente -durante una clase- se abordó la importancia del libro de la República cuyo autor fue Platón (escrito alrededor del año 380 antes de Cristo).

Dentro de esta obra literaria, justo en el libro VII, se encuentra “El mito de la caverna” que no es más que una alegoría sobre el proceso de cómo se adquiere el conocimiento… y el esfuerzo que realiza el ser humano por adquirirlo.


Me atrapó la interpretación, porque a través del sentido figurado de dicho filósofo, se expone el relato de cómo atrapados en una cueva, existen prisioneros que tienen una percepción del mundo que se contrapone con el real, no siendo responsabilidad de ellos, sino que por las condiciones específicas en las que nacieron y que se encuentran no tienen un acceso a una educación.


Sin embargo, uno de estos prisioneros se escapa de dicha situación. Y, tras vencer una serie de obstáculos -que el propio Platón refiere como dolorosos- y filosóficamente puede ser interpretado como el proceso de la ascensión de las ideas para acceder a ver lo verdadero, este prisionero conoce el mundo alejado de las apariencias.


Detrás de esta actitud de superación, el prisionero una vez que conoce el mundo real, toma la decisión en una actitud de solidaridad de regresar a la caverna e impulsar a los otros prisioneros a que lo acompañen al mundo de las ideas.


No obstante, es rechazado por ellos mismos, que se niegan a seguirlo. Prefieren quedarse en el mundo de las sombras. En esta reflexión, Platón enfatiza que todos aquellos prisioneros que se mantienen en la caverna, pese a recibir la invitación de querer salir, pese a escuchar a lo que pudieran aprender y conocer, estos se niegan y apuestan a quedarse en la caverna, por lo que Platón subraya que es su decisión el quedarse en ese mundo.

Esta metáfora es fascinante. Alude al proceso de educación que día a día se lleva a cabo por parte de los catedráticos en las aulas académicas. Que una vez que enfrentaron todas las vicisitudes en su vida profesional regresan como aquel prisionero de la caverna a exponer a sus alumnos ese mundo existe una vez que sobrepasen todos los obstáculos.

Y, en el proceso de convencer y motivar, existirán alumnos que los sigan y afronten el dolor. Alumnos que se motiven a seguir adelante y buscar ese mundo de las ideas. Sin embargo, habrá otros y esperando que sean los menos que deseen quedarse en las sombras como decisión propia.


Por ende, día a día en clases, en todas las aulas, nos encontramos a miles de mentores que, en analogía de lo expuesto por Platón, conforman un proceso de enseñanza a través de la guía y acompañamiento de los educandos, y así, ellos tengan más herramientas para hacer frente al mundo real.

Finalmente, los invito a leer este texto. Pese a la temporalidad en la que fue escrito, se adapta a la realidad que nos enfrentamos los profesionales que nos dedicamos al universo de la enseñanza. En esa responsabilidad de tutelar a otras personas en el mundo del conocimiento.

Ahora que cuento con esta reflexión, me tomaré el atrevimiento de exponerlo al inicio de las clases como una estrategia de motivación hacia el alumnado…

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