*OPINIÓN: NUEVO VIRUS, NUEVO RETO DE ENSEÑANZA…

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¡Que delicioso es volver a ser estudiante! Los hombres nunca deberían dejar de estudiar, de volver a esas fuentes en que bebieron en su juventud, porque en los libros existe mucha sabiduría y no hay fin para los conocimientos que pueden adquirirse.

Taylor Caldwell

La Columna de Hierro

Por: Montserrat Vargas

CDMX.-Ser catedrático implica un reto profesional y personal. Presentarse frente a un grupo de alumnos, ávidos de conocimientos con un universo de preguntas y tener la capacidad de respuesta inmediata, constituye un esquema de experiencia para todo profesionista.

El hecho de explicar un tema de gran dominio, puede resultar un tanto complejo cuando el catedrático es la principal atención de los educandos…empoderados de crítica innata.

Dominar las palabras adecuadas, mejorar la modulación de la voz, hacer uso de recursos didácticos, involucrarse con la tecnología, entre otras habilidades emergentes, implica una estrategia de educación.

Ante escenario, y con la pasión de ejercer la enseñanza, hoy se le agrega una nueva variable: un virus abrazador que obligó a la comunidad internacional a cerrar los espacios públicos. Los planteles del nivel básico, medio superior y universidades, no fueron la excepción.

Ante la gran contingencia -implantada en un tiempo sin control- se inquirió el hacer uso de la tecnología para continuar en el aprendizaje. Así, la sociedad se dirigió a los catedráticos de todos los niveles, obligándolos a cambiar su método de enseñanza para que el impacto de una pandemia fuera el menor.

Mentores del mundo, empoderados en un método de aprendizaje presencial, los inspiró a cambiar dinámicas; revisar planeaciones previas y, conseguir en muchos casos, un aparato electrónico acorde a la tecnología moderna.

Por cierto, no olvidemos la adecuación de un espacio -al interior del hogar- para realizar las clases virtuales. Así comenzó el reto…con un esquema de supervisión distinto.

Algunas instituciones educativas, con mayores recursos, habilitaron una plataforma educativa que atendiera a su población estudiantil. Otros planteles se adaptaron a plataformas de uso común, implementando así, su capacidad de respuesta a la enseñanza.

Sin embargo, a la par de los retos, iniciaron grandes áreas de oportunidad. Catedráticos ajenos al uso de la tecnología se sumaron al reto. Emprendieron las clases en línea con métodos de enseñanza presencial y fueron revalorados para atrapar la atención del estudiante -elemento que no es sencillo-  máxime que no se tiene el contacto físico.

De igual forma, se propició el reto para los estudiantes: plasmar nuevos esquemas de aprendizaje.

Ahora, es tiempo de no quedarnos con ideas previas a la pandemia. El pensamiento académico deberá formular la transición bipartita:  docentes y alumnos. Es decir, aprovechar más estrategias que fortalezcan las ideas académicas para mejorar y nutrir el esquema de enseñanza.

Los nuevos tiempos demandan sinergias entre catedráticos y alumnos. Al final, esta epidemia debe propiciar un cambio en nosotros…como sociedad.

Un cambio como personas. Y, también, como estudiantes y como catedráticos.

En este contexto, me permito parafrasear una idea escrita: solo unos momentos seremos maestros, pero, por siempre, seremos alumnos…

¡SIEMPRE PENSANDO EN DERECHO ROMANO!

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