*OPINIÓN* Palabras Más: De nuevo… ¿Cómo anillo al dedo?

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¿Por qué no suponer, al revés, que esa continua farsa es autenticidad? Cualquier expresión es, en definitiva, un género de sinceridad. 

Ernesto Sábato 

Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, gracias. Una y otra vez los funcionarios de la 4T se resbalan con sus declaraciones. Desde hace unos meses nos vienen diciendo que la pandemia por el SARS-CoV-2 está más que controlada, que se aplanó la famosa curva y que ningún mexicano se va a quedar sin atención médica, sin vacuna, que los trabajadores de la salud cuentan con los insumos suficientes para garantizar su seguridad en la lucha contra el coronavirus. Pero la precepción y sobre todo las evidencias los desmienten. 

El discurso se va desgastando, es algo natural en la política, conforme pasa el tiempo y los resultados no llegan la ciudadanía acusa decepción y de eso sabemos muy bien los mexicanos, una nueva esperanza se enciende cada 6 años y se termina muy pronto.

Entre esa narrativa que nos han regalado los de la Cuarta, sin duda la del subsecretario Hugo López-Gatell al decir que “la fuerza del presidente es moral y no de contagio” se lleva las palmas, y después la del otro López “la pandemia nos cayó como anillo al dedo”. 

Dicen que las segundas partes son malas y todavía peor cuando la primera fue pésima, así le sucede a la empoderada Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, sí, a la encargada de perseguir a los corruptos de la administración pública quien aseguró que la crisis por Covid-19 le vino como anillo al dedo a la 4T para atajar la corrupción en el sector salud. 

Si algo repiten como mantra los de la 4T, son los casos de corrupción del pasado, la corrupción de Calderón y Peña, cosa que es cierta, pero de la corrupción del presente no se habla, les molesta, se le descompone la cara al mismo López Obrador cuando un reportero lo cuestiona. Eso de que el ejemplo del presidente iba a ser el punto de partida para que los demás no fueran corruptos, pues lo puso en duda el mismo hermano del presidente, el tal Pío. 

Nadie puede recriminar la intención de por lo menos combatir la corrupción, un mal que le cuesta muchos millones al presupuesto, el enriquecimiento desde el lugar donde se debería servir al pueblo, pero cortar de tajo las compras de medicamentos dejó sin tratamiento a muchos ciudadanos, ahí está la lucha de los padres de niños con cáncer que hasta hoy van 748 días sin quimioterapias para los infantes, ese solo es un ejemplo. 

Tampoco hubo claridad en la información que se dio a conocer de los contratos por los que Zoé Robledo, director del IMSS, había beneficiado a sus empresas familiares, se le perdonó de facto a Manuel Bartlett, director de la CFE, lo mismo que a Ana Gabriela Guevara, directora de la Conade, y silencio sobre las múltiples propiedades de la misma Irma Eréndira y su esposo John Ackerman, de eso no se habla y ahí sí les cayó como anillo al dedo. 

Así que con casi 100 mil muertos por el Covid-19, más de 60 mil por la violencia, la corrupción en la era de los superiores morales solamente la han transformado, porque desterrarla para nada, se siguen manchando el plumaje. 

Entre Palabras 

El extraño caso del general Salvador Cienfuegos, es una papa caliente que avienta EU al patio de su vecino, un nuevo fantasma de impunidad (cierta o no) le va a caer a López y a la 4T. 

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmai.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_. 

Hasta la próxima.   

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