Señalan problemas al aumentar velocidad

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Organismos internacionales, políticas públicas en otras ciudades y urbanistas han demostrado que disminuir los índices de velocidad reduce las muertes viales.

Sin embargo, el Gobierno capitalino pretende aumentar los límites de velocidad de 50 a 80 kilómetros por hora, en 11 tramos, a partir del 22 de abril.

El argumento es que estas distancias tienen características que se asemejan al acceso controlado.

«Lo que se hizo fue regresar a las vialidades de alta velocidad, que no hay paso peatonal, de acceso controlado. Se habían puesto ahí los radares con las fotomultas porque estaban asociadas más a un programa recaudatorio», explicó la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

Pese a ello, la tendencia en otros países es la opuesta.

El World Resources Institute (WRI) implementó un proyecto en Bogotá, Colombia, para bajar la celeridad en entornos escolares, donde los niños atropellados aumentaban cada año.

El proyecto fue aplicado con velocidades específicas en cada localidad y avenida, con base en la pacificación de tránsito y en las características físicas de las calles.

Como resultado, las muertes e incidentes de tránsito disminuyeron, lo que se tradujo en mejor seguridad vial.

Por ejemplo, en la Avenida Boyacá se redujeron hasta en 150 por ciento las muertes viales durante el último periodo de 2017, que fue divido en 10 para la aplicación del proyecto.

En el reporte de los primeros resultados, el WRI establece que en vías de acceso controlado la velocidad máxima debe ser de 70 kilómetros por hora, en lo cual también coincide la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«Velocidades excesivas son el factor de riesgo clave de las colisiones, las muertes y los traumatismos causados por el tránsito», aseguró la OMS en su reporte de control de velocidad de 2017.

Cada año, el organismo reúne ejemplos alrededor del mundo de ciudades como Tailandia, que en 2018 aceptó reducir las velocidades, compromiso al que la Ciudad de México se suscribió ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2016, como parte de la estrategia Visión Cero.

Por ello, en la publicación del Reglamento de Tránsito de 2015 se redujeron las velocidades máximas de circulación de las vías en función de su jerarquización.

«Hay que recordar que por sí solo el vehículo no mata, pero sí la velocidad. Ante este escenario se llama a la administración actual a retomar un camino de políticas hacia una ciudad más humana», expresó Víctor Alvarado, coordinador de movilidad en el Poder del Consumidor.

(Con información de Reforma)

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