La pesquería de kril antártico se aproxima nuevamente al límite de captura y podría cerrar antes de que termine agosto, lo que supondría el segundo cierre anticipado consecutivo.
En 2025, la actividad alcanzó por primera vez el umbral de 620 mil toneladas, cuatro meses antes del cierre previsto de la temporada.
La principal preocupación científica no se centra únicamente en el volumen capturado, sino en dónde se concentra la pesca. La actividad se ha intensificado alrededor de la Península Antártica, zona de alimentación y reproducción de pingüinos, ballenas, focas y otras especies.
Desde el vencimiento, a finales de 2024, de la Medida de Conservación 51-07 de la CCRVMA, dejaron de aplicarse restricciones que distribuían la actividad entre distintas zonas. El Comité Científico de la organización calificó posteriormente la concentración del esfuerzo pesquero como “no precautoria”.
La pesquería abastece principalmente los mercados de suplementos de omega-3, alimento para mascotas y productos para acuicultura. Durante la última década, los buques de Aker QRILL concentraron aproximadamente 63% de las capturas.
La CCRVMA deberá abordar en octubre la actualización del sistema de gestión de la pesquería y la propuesta de crear un área marina protegida en la Península Antártica.

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