En estos momentos el presidente de Estados Unidos de América (EUA) ha hablado ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de usar su “poderío militar sin igual” con la excusa de defender los intereses en América Latina, o de ganar un “botín” en uno de esos países.
La declaración en la ONU de Donald Trump en otros momentos habría generado rechazos de los gobiernos de izquierda y derecha de la región por la intromisión de EUA.
Pero Trump dice esas cosas y a lo largo de Latinoamérica gobiernan varios exponentes de una nueva derecha que, lejos de criticarlo, se alinean con él ante los ojos del mundo.

Por ejemplo, Trump recientemente citó en un discurso ante la ONU el ataque militar que ordenó en Venezuela para arrestar al presidente Nicolás Maduro en enero y el control que EUA obtuvo de parte de las vastas reservas petroleras de ese país, porque “al vencedor le corresponde el botín”.
“Nuestras acciones en Venezuela son prueba de que EUA ya no permitirá que las amenazas contra América se afiancen en ningún lugar del hemisferio occidental” dijo Trump.
Después de su discurso, Trump escuchó elogios de presidentes latinoamericanos el resto del día por su intervención.
La afinidad de gobernantes latinoamericanos con el de EUA se manifiesta sobre todo en temas de seguridad, pero hay indicios de que se amplía a otras áreas.
Es de suma importancia hacer énfasis y estar al pendiente de hasta donde mete las narices el presidente de EUA, saber de la ganancia que tendrá y de los peligros que pueden esperar las zonas que permitan la participación del gobierno de EUA. El capitalismo que maneja el país del norte es rapaz, adecuado para ganar a toda costa y apropiarse de los recursos de lo que toca. Pareciera que el gobierno de EUA se quiere apropiar de todo el continente y agregar nuevas estrellas a su bandera.
Cada país sabrá poner los límites necesarios y sabrá la forma en la que se benefician con la alianza con el país del norte.

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