19 octubre, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

Bolsonaro o Lula da Silva…

Después de la primera vuelta electoral en Brasil, han circulado mapas y comentarios respecto a la derechización de América. Ha habido una vuelta importante, pero es relevante cuestionar el fortalecimiento de una ideología política o el castigo al oficialismo.

Los datos señalan a que la segunda vuelta ya tiene ganador, el gobierno actual puede perder el control de Brasil. Hay una retórica del estilo de “make Latin America great again (Hacer grande a América Latina otra vez)”, en la que la derecha se ha cubierto con el hartazgo generalizado de los ciudadanos, un espíritu democrático apático y un gobierno idealizado.

La prueba que se tiene es la oleada de políticos cercanos a Estados Unidos de América y a sus intereses: Nayib Bukele en El Salvador, Argentina con Javier Milei y Abelardo de la Espriella en Colombia.

En el caso de Brasil, Flávio Bolsonaro encarna el movimiento iniciado por su padre, pero con un discurso más recrudecido y tomando como estandarte la necesidad de implementar una mano dura en materia de seguridad.

Entonces se puede deducir que hay una demanda de resultados que está acabando con la lealtad a partidos e ideologías, castigando de inmediato a los gobiernos que no logran su cometido.

El latinobarómetro es una organización sin ánimo de lucro privada independiente con sede en Chile, que realiza encuestas de ciencias sociales en América Latina y también es responsable de publicar los resultados.

Con datos del Latinobarómetro 2026, el 73% de las personas entrevistadas respondió que el Estado ha hecho poco o nada por ellos y sus familias en los últimos tres años; lo que se traduce en un problema para los gobernantes en turno.

También el 52% afirma que no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resuelve los problemas, porcentaje que creció 8% desde 2002.

El 63% de los entrevistados coincide con que un poco de mano dura no le viene mal al país que habita. Pero también se determinó que la confianza en los partidos políticos va en picada, mientras que el 76% afirma que no se siente representado.

En Brasil el movimiento de Bolsonaro, tiene como aliados a Donald Trump, hasta Javier Milei y de la Espriella. Hay suficientes argumentos para pensar que se verá favorecido en la próxima segunda vuelta del 25 de octubre.

Bolsonaro terminó en la primera posición de la primera vuelta y con un cercano 50%; la mayoría de los candidatos perdedores son de derecha o centroderecha, por lo que es altamente probable que sus votantes volteen a ver a Bolsonaro; además la primera ronda mostró el triunfo de la derecha legislativa.

Brasil aún no determina a su próximo presidente, pero ya dejó una clara advertencia de lo que puede ocurrir cuando el presente deja de convencer. Lula enfrenta el desgaste, mientras Flávio recoge el descontento de muchos brasileños.

La región pareciera que esté avanzando al mismo ritmo hacia la derecha; pero quizá los brasileños y los ciudadanos de otros países estén buscando con desesperación una salida a lo que está viviendo su país. El riesgo al abrir la puerta para sacar a quien decepcionó es que se deje entrar a quien promete resolverlo todo a cambio de un costo autoritario mayor.

Nota: hay que tener en claro los discursos capitalistas y que en juego está el pulmón del mundo.

Antonio Amaya Vidal
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