No hay obstáculos imposibles; solo hay voluntades fuertes y débiles. Julio Verne
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Luego de los escándalos en los que se había metido la 4T por el caso del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y las investigaciones que se siguen en Estados Unidos por sus presuntos nexos con el narcotráfico, quien se fue, luego regresó por sus fueros, lo regañaron y terminó de nuevo fuera, la presidenta había tenido unas semanas más o menos tranquilas con los suyos. Sin embargo, le saltó el tema del IMSS y ahora se le abrieron otros frentes.
De nuevo se enfrenta a una crisis. Veremos cuánto dura y cuáles serán los costos políticos, justo en el arranque del proceso electoral de 2027 y a unos días de las elecciones en Estados Unidos, que también tienen su parte en este juego llamado política nacional.
Primero. El caso de la confrontación con la gobernadora Maru Campos, quien faltó a su palabra y narró en entrevistas el encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum, incluidos los gritos. Obviamente, aplicó la misma estrategia de Felipe Calderón con las tropelías de García Luna: decir que no sabía. La gobernadora no tenía otro camino si quería recuperar algo del capital político perdido rumbo a la elección del próximo año. Sabe que no la tiene nada fácil y que incluso podría entregar Chihuahua, bastión panista.

Segundo. De lo mismo se desprende el caso de quien manejó los dineros de la Secretaría del Bienestar durante el gobierno de López Obrador y la primera etapa de la administración actual. La acusación no es menor: Ariadna Montiel fue puesta en el candelero por las declaraciones de Maru Campos sobre sus propiedades y sus presuntos nexos con grupos delictivos, con los cuales, según la gobernadora, habría pactado para que le operaran electoralmente.
El tema subió de tono y se volvió viral en redes sociales por la columna del periodista Héctor de Mauleón, en la que narra un supuesto encuentro con un mafioso. El asunto, claro, rebota en Palacio Nacional, simplemente porque Claudia Sheinbaum Pardo es heredera del movimiento y Montiel forma parte de su círculo político. Ahora mismo, en Morena se encuentran administrando una crisis que ha causado revuelo hacia su interior.
Tercero. La crisis de credibilidad y los presuntos malos manejos en el INE. Desde luego, se deslindan y se envuelven en la bandera de la autonomía, pero la consejera presidenta, Guadalupe Taddei, llegó con el apoyo de López Obrador y sus decisiones han generado cuestionamientos sobre su imparcialidad al frente del árbitro electoral.
Las denuncias no son nuevas. Las hicieron los partidos de oposición y también otros personajes, como el propio Lorenzo Córdova, quien ocupó el mismo cargo. Pero lo dicho por el diputado Monreal, en el sentido de que lo sabían desde hace dos o tres meses, pone sobre la mesa una pregunta: si un diputado estaba enterado, ¿es posible que en Palacio Nacional también lo estuvieran y solo esperaran el mejor momento para dar el manotazo contra Guadalupe Taddei?
Así arranca esta semana para la presidenta y su 4T, con cuestionamientos sobre la honorabilidad de la dirigente de su partido, Ariadna Montiel, señalada por Maru Campos, quien le dio un nuevo impulso a la polémica. Luego está Guadalupe Taddei, quien se conforma con tan poco, mientras a su hijo le ponen París a los pies. Ella también es 4T.
Estos temas no deberían convertirse en un problema para la presidenta si la Secretaría de Gobernación y su titular se dedicaran a lo que les corresponde: llevar a buen término la política interna. Pero a la presidenta no le gusta delegar y, cuando todo pasa por Palacio Nacional, las crisis también terminan ahí… pero mejor ahí la dejamos.
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Hasta la próxima.

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