El Gobierno de Donald Trump busca restablecer la Doctrina Monroe de 1823 para consolidar a Estados Unidos como el principal poder del continente americano y restringir la presencia de fuerzas y competidores económicos fuera de la región, según la nueva política exterior divulgada por la Casa Blanca.
A semejanza de la Doctrina Monroe, la política exterior de Trump pretende impedir la intervención de potencias extranjeras en los asuntos del continente americano y, en esta nueva etapa, se enfocará en “reclutar” o “incorporar” aliados afines al gobierno estadounidense y “expandir” su influencia en la región.
Se trata de una aplicación más estricta de la política del expresidente James Monroe (1817-1825) para recuperar la primacía de EE.UU. en el continente y proteger tanto su territorio como el acceso a zonas consideradas estratégicas en la región.

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