20 septiembre, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

IMSS deja a pacientes con recetas, pero sin fórmulas magistrales

Casi 60 mil pacientes vinculados a la demanda de medicamentos personalizados y más de 24 unidades bajo presión; el problema obliga a derechohabientes a buscar y pagar por fuera tratamientos que fueron prescritos dentro del propio IMSS

Para miles de derechohabientes del IMSS en el oriente del Estado de México, tener una receta médica no garantiza tener el medicamento en las manos.

Las fórmulas magistrales, preparaciones elaboradas específicamente para las necesidades de cada paciente, se han convertido en otro foco de presión para el Instituto, con casi 60 mil pacientes relacionados con su demanda entre enero y agosto de 2026, de acuerdo con la información documental revisada para esta investigación.

El problema alcanza a más de 24 unidades médicas, dentro de una red de 55 instalaciones del IMSS Estado de México Oriente. En municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Valle de Chalco, Ixtapaluca, Tlalnepantla y Cuautitlán Izcalli, pacientes y familias enfrentan una situación que termina trasladando el costo del tratamiento al bolsillo.

Porque cuando el medicamento personalizado no se surte, la alternativa es buscar una farmacia que pueda prepararlo y pagarlo de manera particular.

Y no se trata de medicamentos opcionales. Son fórmulas que los propios médicos del IMSS prescriben para pacientes que requieren concentraciones, combinaciones o presentaciones que no siempre se encuentran comercialmente disponibles.

El propio IMSS reconoce la presión

La situación adquiere mayor relevancia porque, según los documentos consultados, distintas unidades médicas del Estado de México Oriente han solicitado recursos adicionales para mantener el servicio.

En esas gestiones aparece expresamente la necesidad presupuestal para “Productos para Medicina Magistral”.

Es decir, mientras los derechohabientes enfrentan dificultades para conseguir sus tratamientos, unidades del propio Instituto estarían solicitando recursos para poder sostener el servicio.

La consecuencia es directa: una receta que debería resolverse dentro del sistema público termina convirtiéndose en un gasto adicional para familias que ya dependen de la seguridad social.

Cinco meses después, el problema sigue

La situación ocurre durante los primeros meses de gestión de Jorge Martínez Torres, quien asumió la titularidad del IMSS Estado de México Oriente el 16 de abril de 2026.

El funcionario llegó procedente del IMSS Veracruz Sur, donde durante su administración también enfrentó cuestionamientos públicos relacionados con el abasto de medicamentos y la falta de especialistas.

En agosto de 2025, mientras derechohabientes denunciaban carencias, Martínez Torres aseguró que existían medicamentos y personal médico suficientes; posteriormente reconoció déficits de especialistas en algunas unidades.

Los reclamos por abasto continuaron durante los meses siguientes.

Ahora, en el Estado de México Oriente, el problema aparece en otra dimensión: medicamentos preparados específicamente para pacientes que no siempre pueden sustituirse por una presentación comercial.

El costo termina pagándolo el paciente

Para una familia de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán o Valle de Chalco, conseguir una fórmula magistral fuera del IMSS puede significar pagar un medicamento inesperado, además de enfrentar traslados y tiempo de espera.

Y cuando se trata de tratamientos prolongados, el gasto deja de ser extraordinario para convertirse en una carga permanente.

Por eso, el problema no puede reducirse a una cifra general de abasto. Un porcentaje institucional poco dice para el paciente cuya receta específica sigue sin surtirse.

Los números son contundentes: casi 60 mil pacientes vinculados a la demanda de fórmulas magistrales en ocho meses y más de 24 unidades con presión o quejas recurrentes, dentro de una red de 55 instalaciones.

Detrás de cada registro hay una receta, un tratamiento y una familia que espera.

La pregunta para el IMSS es inevitable: si las unidades conocen la demanda, los médicos continúan prescribiendo estas fórmulas y existen solicitudes internas de recursos para “Productos para Medicina Magistral”, ¿por qué los pacientes siguen enfrentando dificultades para recibirlas?

Para los derechohabientes, la respuesta no debería llegar en forma de estadísticas.

Debería llegar en forma de medicamento.

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