En México, millones de niñas, niños y adolescentes viven obsesionados con su peso y apariencia: saltan comidas, abusan de laxantes y normalizan prácticas peligrosas sin supervisión médica. Frente a esto, la senadora Rocío Corona Nakamura propone que Salud y Educación “orienten” sobre los riesgos de la mala alimentación y los trastornos alimentarios, como anorexia y bulimia.
Con más de 38 millones de menores en el país, muchos crecen desinformados y mal alimentados, mientras la delgadez se ha vuelto casi un requisito social. El problema no es nuevo, ni invisible, pero parece que las alertas tardan más en llegar que los daños físicos y psicológicos que estos trastornos generan.

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