PERIODISMO CON SENTIDO

 ¿Verdad por decreto?

Lo relevante en la mentira no es nunca su contenido, sino la finalidad del mentiroso. Jacques Derrida

Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Qué duda cabe, la conferencia mañanera es parte de la herencia de Andrés Manuel López Obrador. Aunque a muchos no les guste, es el medio de comunicación más potente que tiene la 4T. Ahí se informa, se opina, se estigmatiza y, cuando no se miente, se ofrecen datos imprecisos. Pero, sobre todo, fue para el Pejelegarto y sigue siendo para Claudia Sheinbaum el mayor ejercicio de poder; desde ahí gobiernan.

Pero también es, en sentido estricto, un programa que se transmite por televisión, radio y redes sociales, por lo que debería estar sujeto a las mismas normas que rigen a los demás medios. Eso incluye los nuevos lineamientos sobre los derechos de las audiencias. ¿O resulta que, como son quienes ostentan el poder, para ellos no aplican? Que sean claros. Desde ahí deberían poner el ejemplo para que no haya confusión: ¿lo que se dice desde el atril presidencial cada mañana es información, opinión o propaganda?

Las respuestas no son menores; de ellas depende la salud democrática. El debate cobra mayor relevancia en un momento decisivo para las libertades. No basta con la respuesta que dio la mandataria la semana pasada: “Pues que no la vean”, al responder a quienes plantearon que La Mañanera del Pueblo debería someterse a las mismas reglas que pretende imponer a los demás.

El principal problema, en el que coinciden especialistas en medios, no son los derechos de las audiencias; nadie puede estar en contra de ellos. El riesgo está en que el propio gobierno pretenda convertirse en árbitro de la verdad, después de ocho años utilizando la conferencia matutina como un espacio donde conviven datos oficiales, interpretaciones políticas, descalificaciones personales y afirmaciones que en numerosas ocasiones han sido desmentidas. Entonces, ¿de qué estamos hablando?

Como López Obrador, Sheinbaum sostiene que ellos no son iguales a los gobiernos anteriores y apela a la buena fe, la moral y las buenas costumbres. Sin embargo, la historia política demuestra que no conviene confiar ciegamente en ningún gobierno, sin importar el color del partido. Lo intentó Vicente Fox, después Felipe Calderón, luego Enrique Peña Nieto y ahora le toca a la 4T.

Anuncian que las mañaneras incorporarán cintillos para advertir cuándo se trata de información y cuándo de opinión. Incluso prometen corregir al día siguiente los errores o imprecisiones detectadas. La pregunta es inevitable: ¿quién verificará al verificador? ¿Quién se va a atrever a sancionar a la presidenta?

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.Hasta la próxima.

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