No es de la fe de lo que estoy hablando. Son imágenes, ideas. No sé por qué tendría que deshacerme de ellas. Milan Kundera
Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Decía el Pejelagarto que era el único presidente que se levantaba a las cinco de la mañana para asistir al Consejo de Seguridad, que se realizaba todos los días, y luego encabezar la mañanera. Claudia Sheinbaum sigue los mismos pasos. La pregunta sigue siendo la misma: ¿de verdad están dando resultados o se trata solo de la demagogia que destila la 4T?
En la conferencia matutina no se cansan de presentar, semana tras semana, cifras que, según ellos, van a la baja. Pero la percepción es distinta. Uno no se siente más seguro por decreto ni porque los agoreros del régimen lo repitan en sus programas y redes sociales. Tampoco pueden seguir culpando al pasado: ya suman ocho años de gobiernos de la 4T. Con López Obrador hubo más de 202 mil homicidios vinculados a la violencia y más de 52 mil personas desaparecidas; con la científica vamos por el mismo camino.
Según ellos, la violencia va a la baja. Sin embargo, hace unos días se vivió una escena dantesca en Zacatecas: diez cuerpos colgados de un puente vehicular. Ahí, donde la tierra parece de nadie, la 4T y el gobernador David Monreal perdieron la gobernabilidad desde hace mucho tiempo. La ciudadanía vive entre el fuego cruzado; muchos no tienen otra opción que resistir, otros se suman a la lista de los miles de desplazados, las familias se rompen y los más vulnerables quedan a merced del narco.

También presumen una reducción en los asesinatos, pero en Temoac, Morelos, asesinaron al presidente municipal Valentín Lavín. En Irapuato, Guanajuato, mataron al abogado penalista Alfredo Duarte. Y en San Pablo Etla, Oaxaca, ejecutaron al periodista Alejandro Leyva, apenas un colectivo denuncio omisión sobre el caso. ¡Qué pinche coraje! ¿Quién va ganando? ¿Qué presumen?
Este y los otros asesinatos de periodistas representan un golpe directo contra la libertad de expresión, contra el derecho de los ciudadanos a estar informados y contra un gremio que, pese a las amenazas, sigue documentando aquello que muchos prefieren mantener en la oscuridad. Ahí queda su trabajo y sus críticas en El Zumbido del Moscardón, siempre duras y directas.
Leyva fue ejecutado a balazos en San Pablo Etla, Oaxaca. Es el quinto periodista asesinado en lo que va del año, un crimen que ha provocado una profunda indignación dentro y fuera del estado y que vuelve a colocar a México entre los países más peligrosos para ejercer el periodismo, un lugar del que el país parece incapaz de salir.
Entre sus múltiples denuncias estaban el deterioro de la seguridad en Oaxaca y los señalamientos sobre lo que consideraba abusos, omisiones e incapacidad de la administración estatal encabezada por Salomón Jara. Siempre fue frontal con el gobernador y otros funcionarios. Me dice una colega oaxaqueña que era muy incómodo para el poder, que él lo sabía y que, aun así, andaba sin protección.
Como siempre, vendrán los discursos, se anunciarán investigaciones y luego, como ocurre en la mayoría de los casos, no pasará nada. Así es el país; así son estos tiempos estelares de la 4T… pero mejor ahí la dejamos.
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Hasta la próxima.

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