Las peras del olmo

Por: Jorge Guillermo Cano

Apunte 

Culiacán del caos vial irremediable, Sinaloa, 28 de julio 2025. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su reporte, de marzo pasado, sobre la prospectiva económica de 2025 y 2026, dice que, en “un escenario de elevada inestabilidad producida por las amenazas arancelarias”, la economía más afectada será la mexicana.

Luego, hace unos días, como si sus “peritos” ignoraran por completo la realidad de los países, señaló que “para hacer frente al desafío del envejecimiento de la población en las ciudades, las administraciones tienen que diseñar políticas en distintos ámbitos, incluido el de la vivienda, que tengan en cuenta las necesidades específicas de los diferentes grupos de edad”.

Con el recurso del manido discurso y sin considerar las asimetrías causantes de esa y otras muchas deficiencias, pretende la tal OCDE descubrir el hilo negro.

En ese, y en casi todos los rubros deficitarios, la OCDE señala el problema, pero no a sus principales responsables: la oligarquía financiera internacional, el inequitativo orden económico mundial.

LA EDUCACIÓN, OTRA VEZ

Casi especializada en criticar a México, insiste la OCDE en que el gasto mexicano en ciencia y tecnología es muy inferior al recomendado por la Unesco (so se está revirtiendo) y señala la obsolescencia del marco legal mexicano para ciencia y tecnología, la descoordinación y la falta de control en las tareas de investigación, pasando por la ausencia de criterios uniformes.

En un esquema de carencias recurrentes se ha venido haciendo, vale decir, lo que se puede y, naturalmente, las insuficiencias impactan en todos los campos.

En general la OCDE señala la baja inversión por estudiante en México, deficientes resultados en evaluaciones internacionales, desigualdad para el acceso, falta de calidad y limitaciones en la distribución de recursos.

Esos problemas son reales, son la herencia de décadas prianistas, y el actual gobierno federal no los ha ocultado, pero la cuestión de fondo es que la OCDE pretende que se privatice todo lo privatizable en la educación mexicana.

¿PRIVATIZAR ES EL OBJETIVO?

En realidad, las críticas de la OCDE se dirigen al papel que históricamente ha jugado el Estado mexicano en la conducción de la educación pública, su concepción como derecho y, a contrapelo, tratan de reorientar al Estado hacia estrategias y políticas utilitarias en la visión del libre mercado.

Por supuesto, se tiene que responder a las necesidades emergentes del entorno nacional y mundial, ello es parte de las responsabilidades sustantivas de la universidad pública.

La cuestión es si se va a estar al servicio incondicional del sector productivo, en la única línea del capital empresarial privado o, en contraparte, se privilegian los intereses y potencialidades del conjunto nacional, en una perspectiva democrática.

El momento actual, como suele decirse, es de retos y oportunidades. Las universidades públicas en México tienen qué definir su posición de manera muy seria, autocrítica y consecuente, sin marginar su propia realidad, sus inercias y problemas internos, pero con clara conciencia de su compromiso original con las mayorías nacionales.

Ya veremos cómo se responde a los retos, inéditos algunos, en el mundo actual.

EL GOBIERNO NO SE ATREVE

El tema es ciertamente recurrente, y lo es por la necesidad de señalar un asunto que, se quiera ver o no, afecta el nivel de vida de la población, por la inequidad y el abuso, sin asomo de duda, que el gobierno no se atreve a enfrentar.

Poner orden, hacer que los bancos se apeguen, al menos, a los estándares internacionales; limitar el cobro de comisiones abusivas, reducir la brecha entre intereses pagados a los ahorradores y los que se cobran a los deudores, no son, como algunos ultraderechistas ignorantes dicen, medidas “socialistas”, nada más lejos, sino corregir evidentes abusos y corruptelas.

De hacer eso, los bancos seguirían ganando, y mucho, pero su ambición por el dinero no tiene límites.

Así las cosas, la frase de Bertolt Brecht (es delito robar un banco, pero es peor poner uno) tiene total vigencia en nuestros días, y no solo en México, por cierto.

EN EL TINTERO

-Se puede decir de manera más clara: empresas de Estados Unidos operan como socios de la delincuencia, refinan petróleo robado y lo regresan de contrabando, son criminales protegidos por su gobierno y punto.

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