
Por: Fernando Moctezuma Ojeda – @FerMoctezumaO
Como usted y yo sabemos, en política, nada es casualidad. Los políticos repiten esa frase como si fuera un dogma de fe, pero la evidencia demuestra que más bien es la justificación favorita de quienes llevan años reacomodándose en el poder. Hoy el turno es de Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad convertido en aspirante a candidato en la Ciudad de México, aunque jure y perjure que su único compromiso es combatir al crimen organizado. Porque claro, no hay nada más convincente que un policía diciendo que no quiere hacer política… mientras coloca a su tropa en puestos estratégicos y organiza reuniones discretas con diputados locales.
El guion es conocido: reacomodar operadores, repartir posiciones, dejar correr rumores y, de paso, aparecer como el “tapado natural” rumbo a 2027. Harfuch ya intentó antes, perdió la candidatura, y ahora juega la misma partida, aunque con más poder de fuego. No es casualidad —palabra favorita de sus allegados— que nombres como Rigoberto Salgado o José Luis Rodríguez resurjan en áreas clave del gobierno federal. Si esto no es campaña anticipada, al menos es un ensayo general.
Mientras tanto, en otro frente de la telenovela guinda, el hijo del “líder moral eterno” atraviesa por lo que en política se llama “reflujo”, aunque en la práctica parezca más un simple resbalón de privilegio. Andy López Beltrán, heredero del apellido más rentable de la política reciente, decidió ausentarse del lanzamiento de los Comités Seccionales de Morena. Justo de la estructura que debería construir él, pero que ahora capitaliza Luisa María Alcalde, esa joven política que encontró en la “superioridad moral” el disfraz perfecto para hacer lo mismo que todos: controlar burocracias, afiliar masas y consolidar poder.
El contraste es brutal. Mientras Andy explica con torpeza sus vacaciones en Japón —“viajé en aerolíneas comerciales y pagué 7 mil 500 pesos diarios, desayuno incluido”—, Alcalde se presenta como la cara seria de un movimiento que presume autenticidad pero funciona como cualquier maquinaria partidista tradicional: promesas de democratización por un lado, centralización de poder por el otro. En Morena, la moral sirve para dar discursos, pero la disciplina sirve para controlar padrones.
El obradorismo vive su propia guerra civil: de un lado, el linaje familiar; del otro, los burócratas con aura de incorruptibles. Entre ambos, figuras como Harfuch, que no son ni herederos ni puros, pero que saben mover fichas con paciencia. No deja de ser irónico que el partido que se dice distinto a todos los demás esté atrapado en las mismas lógicas de siempre: pleitos de tribus, herencias políticas y la búsqueda desesperada por acomodar a los leales.
La capital, nos dicen, es el “lugar natural” de García Harfuch. Tal vez sí: una ciudad que ha sido laboratorio de candidaturas recicladas, de proyectos personales disfrazados de proyectos de nación. La Ciudad de México es, al fin, el escenario perfecto para que los policías jueguen a ser políticos y los políticos jueguen a ser redentores.
En el fondo, Morena no está inventando nada. Lo que vemos es el viejo juego del poder mexicano: los que nacen con apellido, los que presumen pureza y los que, como Harfuch, prefieren el uniforme táctico al chaleco guinda, pero que terminan metidos en la misma danza de siempre. La única novedad es el envoltorio: discursos de transformación que apenas alcanzan para cubrir las mismas ambiciones de siempre.
APUNTES CLAVE:
DERECHOS HUMANOS: Defensores internacionales de derechos humanos expresaron su respaldo al senador Alejandro “Alito” Moreno y denunciaron que enfrenta una persecución política en México. Organizaciones con estatus consultivo en la ONU, encabezadas por Davika Bissessar y James Finis, anunciaron que llevarán el caso ante Ilze Brands Kehris, alta funcionaria de Naciones Unidas. Acusaron al gobierno de Claudia Sheinbaum de usar el sistema judicial como herramienta contra la oposición y advirtieron sobre riesgos a la vida del líder priista y su familia. // SEGURIDAD: El diputado de Morena, Arturo Ávila, se reunió con el secretario Omar García Harfuch para reforzar la coordinación y comunicar avances de la estrategia de seguridad del gobierno federal. Ávila destacó que en julio de 2025 se registró la tasa más baja de homicidios dolosos en una década y aseguró que estos resultados son fruto del trabajo conjunto entre federación, estados y municipios. //TOLERANCIA: La vicecoordinadora del PAN en San Lázaro, Noemí Luna, acusó al gobierno federal de tolerar al crimen organizado, señalando que en 48% de los municipios del país opera al menos una célula delictiva. Exigió a la presidenta Claudia Sheinbaum depurar su partido y demostrar que “manda el pueblo”, al advertir que muchos de sus allegados mantienen acuerdos con delincuentes.
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