11 marzo, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

¡El silencio!; Adán Augusto López, exsecretario de Gobernación, caminando a toda prisa

El estado de ánimo del hombre que firma un seguro de vida es semejante al del que firma su testamento: por fuerza piensa en la muerte. Truman Capote

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

En la política las palabras tienen un peso descomunal, pero como suele decir la teoría de la comunicación, los silencios pesan igual o peor: cuando se guarda silencio, todo queda a la especulación. Eso es lo que les ha pasado a varios de los personajes más importantes de la 4T. El mejor ejemplo es Adán Augusto López Hernández, el más cercano al otro López, al Pejelagarto.

El cierre de 2025 y el inicio de este año le trajeron severas consecuencias, y no precisamente con la oposición; con ellos se lleva bien. Si han notado, salvo con la senadora Lilly Téllez, con pocos se confronta. El verdadero quiebre se dio hacia dentro de su movimiento, con otros legisladores. Desde Palacio Nacional le amarraron las manos porque ya era una piedra que lastimaba —y mucho— a la presidenta Claudia Sheinbaum, tanto que sus escándalos le costaron la remoción como líder de Morena en el Senado. Se hablaba de una embajada, pero lo dejaron ahí, apostándole al olvido.

Sus escándalos han sido varios. Como el otro tabasqueño, dice que son sus detractores, que son fuerzas oscuras las que intentan descarrilar una gran carrera, que son los medios de comunicación. No se puede negar que con López Obrador llegó a la cúspide de su trayectoria: fue el personaje con más poder y ese capital político incluso creció cuando decidió ceder el paso a Sheinbaum en la candidatura presidencial. Pero ya sin la protección del “primo-hermano”, nada fue lo mismo y sus propios hierros comenzaron a consumirlo.

Ahora hasta sale por piernas de las instalaciones del Senado y toma un taxi para evitar a los reporteros que solo buscaban hacer su trabajo y obtener respuestas. Los cuestionamientos eran claros: que aclare los vínculos de su entorno político con Hernán Bermúdez Requena, conocido como el “comandante H”, señalado como líder del grupo criminal La Barredora. La escena fue reveladora: Adán Augusto López, exsecretario de Gobernación, caminando a toda prisa, esquivando micrófonos, soltando un seco “ya no doy entrevistas” y desapareciendo entre empujones y prisas. Más que una respuesta, dejó una postal: la de un político que prefiere huir antes que enfrentar y explicar.

El asunto se complica cuando aparecen los rastros del dinero y se guarda silencio. Según una investigación de El Universal, un socio de Hernán Bermúdez Requena, señalado como presunto líder de La Barredora, habría financiado eventos de la precampaña de Adán Augusto López cuando todavía era “corcholata”. La autoridad está obligada a investigar. Mientras tanto, Adán corre. ¿O desde Palacio le pidieron que, por ahora, guarde silencio?

Sí el senador Adán Augusto quiere mantener intacta la narrativa de honestidad que tanto presume su movimiento y dejar de dañar la imagen, tendrá que hacer algo más que esquivar micrófonos, tendrá que dar la cara y explicar, no a los medios sino a la opinión pública… Pero mejor ahí la dejamos.

Impresentables

Ya que hablamos de los impresentables que le pegan a la imagen del partido, en el Senado de la República reapareció Miguel Ángel Yunes Linares en sustitución de su hijo. Hablando de nepotismo, para él ya se olvidó aquel pasaje en el que, con su voto, se aprobó la Reforma Judicial y simplemente dijo: “Lo de ayer ya pasó”.

El otro es el actor Sergio Mayer, quien fue expulsado de un programa de televisión. Veremos si en Morena pesan más las convicciones o si la fuerza del padrino termina siendo más grande.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.Hasta la próxima.

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