PERIODISMO CON SENTIDO

Groenlandia: mucho más que un “pedazo de hielo”…

Es por ello que la Unión Europea se enfrenta a la disyuntiva de poner en riesgo la alianza histórica con los Estados Unidos, perder un territorio estratégico o encontrar un punto intermedio…

Por: José Luis Guevara


Groenlandia es mucho más que un “pedazo de hielo”. Su población no rebasa los 57,000 habitantes, pero si fuera un país ocuparía el doceavo lugar por extensión territorial —su superficie es de 2.16 millones de kilómetros cuadrados. Es más grande que México (1.96 millones) e incluso que Francia, España, Alemania, Italia y el Reino Unido, que juntos miden también 1.96 millones de kilómetros cuadrados.

Su ubicación geográfica es estratégica. La mayoría de las rutas áreas entre Europa y Norteamérica la transitan. Es un puente aéreo. Quien la controla, observa y protege el cielo entre América, Europa y el Ártico. De ahí su importancia, no solo para la aviación comercial, sino para fines de defensa y vigilancia militar. Groenlandia no solo alberga bases militares (una de ellas, estadounidense), también cuenta con una importante red de medición del hielo, la atmósfera y el océano que alimenta los modelos climáticos del hemisferio norte, que todos los días se utilizan para la toma de decisiones en distintos ámbitos.

El cambio climático también está incrementando el valor estratégico del territorio. El deshielo del Ártico la convierte en un corredor marítimo viable en el mediano y largo plazos. Utilizarla permitiría recortar hasta 40 % los tiempos frente al Canal de Suez, reducir combustible y costos. En geopolítica, el tiempo es poder: quien logra acortar rutas, gana la batalla comercial y presencia militar.

Groenlandia es todo menos un territorio pobre. Conforme el hielo cede, facilita la explotación de minerales críticos —tierras raras, grafito, uranio, zinc y hierro— indispensables para la transición energética, la industria tecnológica y los sistemas de defensa. Se estima que cuenta con inmensas reservas de petróleo y gas. El calentamiento del Atlántico mueve recursos pesqueros hacia el norte y amplía las zonas de explotación marítima. En un mundo en el que el agua escasea cada vez más, a Groenlandia le sobra ese recurso en forma de hielo.

La suma de estos y otros factores militares, económicos y políticos, hacen de Groenlandia un activo geopolítico de primera importancia, no solo para los estadounidenses sino para sus “socios” europeos que hoy la controlan a través de Dinamarca, que ostenta un acuerdo —pasado en 2009 por referéndum—, mediante el cual los groenlandeses deciden sobre sus asuntos internos, mientras los daneses deciden la política exterior y la de defensa.

Así las cosas, para todos los efectos, resulta que “el pedazo de hielo” tiene dueño, empezando por sus habitantes, siguiendo por Dinamarca y, en ultima instancia, por la Unión Europea que, frente al poder creciente de las grandes potencias, no puede darse el lujo de perder el control de un activo tan relevante en un escenario en el que los países que la integran pierden poco a poco competitividad y fuerza. Para los europeos, perder Groenlandia con Estados Unidos en el flanco oeste sería quizá peor que perder Ucrania con Rusia en el frente del este. Perder ambos, colocaría a Europa en una circunstancia estratégica de gran desventaja frente a las dos potencias con mayor capacidad militar del globo.

Es por ello que la Unión Europea se enfrenta a la disyuntiva de mantener una posición firme, poniendo en riesgo la alianza histórica con los Estados Unidos, que es su principal socio e inversor en materia de defensa a través de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN); perder un territorio que le representa una ventaja estratégica en el ajedrez mundial, para complacerle; o encontrar un punto intermedio que le permita conservar el control sobre el territorio, realizando concesiones aceptables pero suficientes para los Estados Unidos. Sea cual sea la postura y el resultado, habrá grandes consecuencias, no solo para los actores principales sino para el orden mundial en su totalidad.

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