La senadora Anabell Ávalos Zempoalteca presentó una iniciativa para reformar el Código Civil Federal y evitar que, en los procesos de herencia, terminen llevándose todo quienes casi ni conocían al difunto, mientras quienes lo cuidaron durante años se quedan mirando.
La legisladora explicó que, como la mayoría de los mexicanos no hace testamento —porque “luego lo vemos” parece ser la política nacional de vida—, la ley aplica la sucesión legítima: un mecanismo que premia a los parientes más cercanos en papel, no necesariamente en la vida real. Resultado: padres ausentes que reaparecen como si fueran VIP del cariño, tías y abuelas borradas del mapa, y cuidadores convertidos en fantasmas legales.
Ávalos señaló que la idea es actualizar la ley para que tome en cuenta las relaciones afectivas y de apoyo real, no solo el parentesco formal, y así evitar la clásica telenovela familiar que estalla tras un funeral.
La propuesta también pide que el Estado facilite la realización de testamentos, porque —según la senadora— si la gente pudiera hacerlo sin hipotecar medio sueldo, quizá habría menos pleitos, menos abusos y menos familiares apareciendo “de sorpresa”.
En resumen, la iniciativa busca que la herencia refleje la vida real de las familias mexicanas, no la versión idealizada que solo existe en el Código Civil.

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