El Senado se vistió de letras y memoria para rendir homenaje a Elena Poniatowska, una de las plumas más queridas y combativas de México. Con ceremonia solemne incluida, la Cámara Alta rebautizó su Sala de Comparecencias como “Elena Poniatowska Amor”, reconociendo a la escritora que convirtió la crónica y la entrevista en puentes hacia las voces ignoradas.
La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, destacó que este homenaje es justicia social pura: Poniatowska ha narrado al país desde abajo, acompañando luchas obreras, estudiantiles, feministas y populares, demostrando que escuchar también es un acto político.
Senadoras de la Comisión de Cultura subrayaron que sus libros son más que literatura: son ventanas a vidas que ella rescató del silencio. Y la propia Poniatowska, lúcida y luminosa a sus 93 años, agradeció el gesto recordando su vida en México, su trabajo junto a luchadores sociales y su amor por quienes le compartieron historias.
Tras la ceremonia, se develó la placa que inmortaliza su nombre en el recinto legislativo. Entre aplausos, familia, escritoras y funcionarios celebraron a una mujer cuyo legado seguirá resonando cada vez que alguien entre a esa sala donde, a partir de hoy, las palabras tienen aún más peso.

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