PERIODISMO CON SENTIDO

El primer ultraderechista al frente de Chile; sismo político que remueve viejas memorias…

Por: ANTONIO AMAYA VIDAL

El ultraderechista José Antonio Kast, defensor del legado del dictador Augusto Pinochet, se impuso a Jeannette Jara en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales chilenas, convirtiéndose en el primer presidente de esta corriente ideológica desde el fin de la dictadura. Su triunfo fue amplio y contundente, marcando un giro político significativo en el país.

Estados Unidos felicitó al ganador y expresó su confianza en que, bajo su liderazgo, Chile pondrá fin a la inmigración ilegal y fortalecerá la relación comercial bilateral. El respaldo internacional no tardó en llegar, reflejando el interés que genera el nuevo escenario político chileno.

“A Dios le pido humildemente sabiduría, templanza y fortaleza para estar siempre a la altura de este desafío”, afirmó Kast ante sus seguidores tras conocerse su victoria. El presidente electo advirtió que se avecina “un año muy duro” para enderezar la economía y llamó al “esfuerzo de todos” para recuperar los “valores esenciales para una vida correcta y sana”.

Según los datos difundidos por el Servicio Electoral de Chile (Servel), el líder del Partido Republicano obtuvo el 58,16 % de los votos, frente al 41,84 % de la candidata de la coalición de izquierdas apoyada por el actual Gobierno de Gabriel Boric, una diferencia superior a los dos millones de sufragios.

Tras conocerse los resultados, Jeannette Jara reconoció su derrota y comunicó que llamó a Kast para desearle éxito. “La democracia habló fuerte y claro”, escribió en su cuenta de X, donde aseguró que continuará trabajando por una mejor vida para Chile desde la oposición.

Esta es la tercera vez que Kast intenta llegar al Palacio de La Moneda. En 2017 no logró superar la primera vuelta y en 2021 fue derrotado por Gabriel Boric, quien arrastraba en este proceso meses de fuerte desaprobación y no pudo presentarse nuevamente debido a la prohibición constitucional de la reelección inmediata.

El presidente Boric felicitó públicamente a su sucesor en una llamada televisada, destacando la importancia de una transición ordenada. “Ha obtenido un triunfo claro y eso es una gran responsabilidad”, señaló, mostrándose dispuesto a colaborar. Kast, por su parte, expresó su deseo de que el traspaso de mando sea “muy ordenado y respetuoso”.

Desde el retorno a la democracia, solo Sebastián Piñera había gobernado Chile desde la derecha, aunque se había opuesto a la continuidad de Pinochet en el plebiscito de 1988. La llegada de Kast, en cambio, representa un quiebre más profundo con la tradición política reciente.

Las elecciones estuvieron marcadas por el voto obligatorio, con más de 3.300 locales electorales abiertos durante diez horas. El equipo de Jara denunció un presunto envío de mensajes políticos a favor de Kast fuera del plazo legal de campaña.

Durante la campaña, Kast evitó enfatizar sus propuestas más controvertidas, como su afinidad con la dictadura o sus posturas sobre género y aborto, y centró su discurso en la lucha contra la delincuencia y la migración irregular. Prometió mano dura contra el crimen organizado, la construcción de cárceles de máxima seguridad y el cierre total de fronteras para la migración ilegal.

“Queremos recibir inmigrantes, pero cumpliendo la ley. El que no cumpla la ley se tiene que ir”, afirmó, al tiempo que anunció un despliegue militar y policial sin precedentes y expulsiones inmediatas para quienes ingresen sin documentos.

Admirador de líderes de ultraderecha como Donald Trump y Giorgia Meloni, Kast también expresó su intención de mantener buenas relaciones con los países vecinos, en especial con Argentina y su presidente, Javier Milei, quien celebró efusivamente su victoria.

Milei escribió en su red social X “Enorme alegría por el aplastante triunfo de mi amigo @joseantoniokast en las elecciones presidenciales de Chile! Un paso más de nuestra región en defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada. ¡¡¡Estoy seguro de que vamos a trabajar juntos para que América abrace las ideas de la libertad y podamos liberarnos del yugo opresor del socialismo del Siglo XXI…!!! ¡¡¡VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!!”. 

El avance de la ultraderecha en América es cada vez más evidente. Aún es incierto el alcance que este fenómeno tendrá en el futuro y a qué reordenamientos globales responderá. Los cambios políticos pueden abrir oportunidades, pero exigen atención constante, especialmente en lo que respecta a la política exterior y la estabilidad democrática.

Antonio Amaya Vidal
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