PERIODISMO CON SENTIDO

Los yerros del alcalde de Pachuca, Jorge Reyes: show antes que gestión…

La era digital vive su clímax y, con ella, el circo político en redes sociales. Gobernadores, legisladores y funcionarios de todos los niveles se suben al escenario del populismo virtual con la esperanza de caerle bien a los cibernautas, aunque muchas veces lo único que logran es exhibir sus carencias, su improvisación y, peor aún, su desconexión con la realidad.

Hay quienes entienden el juego con mesura, como el diputado zacatecano Ricardo Monreal, y otros que optan por la estridencia y la pendencia, como el veracruzano Sergio Gutiérrez Luna, quien parece vivir de la confrontación permanente, sin importar que su imagen pública esté por los suelos. Pena ajena elevada a política pública.

En Hidalgo el panorama no es distinto. Ahí están los tropiezos de figuras como la senadora hidalguense Simey “La Paloma” Olvera, quien ha protagonizado episodios vergonzosos al subir contenido “espontáneo” que termina siendo munición en su contra. El tiro, una y otra vez, le sale por la culata.

Y si de exhibiciones innecesarias se trata, el morenista Jorge Alberto Reyes Hernández, alcalde morenista de Pachuca, se ha convertido en un caso de estudio. De pronto aparece haciéndose el gracioso en redes, como aquel video donde se disfrazó de “Superman” para encabezar operativos contra taxistas, aun cuando dichas acciones no corresponden a sus atribuciones legales. Show antes que gestión.

JORGE ALBERTO REYES

No conforme con ello, el edil “se dejó caer” de sorpresa en la oficina de infracciones de la policía municipal para “supervisar” el área, denunciando supuestas irregularidades heredadas de la administración pasada, pese a que ya lleva más de un año en el cargo. La respuesta ciudadana fue inmediata: una avalancha de comentarios negativos que le recordaron las abusivas multas de los agentes de tránsito, problema que su administración no ha sabido —o querido— resolver.

El año pasado, Reyes encabezó el festejo del Día de Reyes. En sus medios favoritos, aquellos con los que mantiene cómodo “convenio publicitario”, abundaron las fotos sonrientes y los aplausos a modo. Lo que jamás se publicó fue el vergonzoso caos: familias empujándose por una bolsa de dulces y niños lanzándose al suelo por unas pelotas de plástico. Postal triste de un evento mal planeado.

Este año intentó vender la idea de que el Ayuntamiento organizaba el festejo, pero los verdaderos organizadores, los locatarios del centro, no tardaron en desmentirlo públicamente. Otro golpe a la credibilidad.

Por si fuera poco, recientemente se negó a otorgar descuentos en la renovación de licencias de funcionamiento, beneficio que por años se había aplicado, al igual que el predial. Y en una transmisión en vivo tuvo el descaro de presumir que el trámite para obtener la licencia de conducir es “muy rápido”, hasta que una ciudadana lo desmintió en tiempo real: llevaba más de cuatro horas atrapada en el proceso.

Eso sí, mientras al ciudadano común se le cierran las puertas, en el área de finanzas hay presión constante para que los pagos de convenios fluyan sin demora hacia su grupúsculo favorito de “periodistas” y páginas con muchos seguidores, dejando fuera a medios nacionales.

Populismo digital, mala memoria y prioridades torcidas. La historia, por desgracia, aún no termina.

Seguramente, el alcalde pachuqueño minimiza cualquier crítica, convencido de que basta con encerrarse en su cómodo círculo de colaboradores y en su reducido grupúsculo de periodistas consentidos. Lo que Jorge Reyes —y varios funcionarios que comparten esa lógica— parecen ignorar es que la realidad no se controla con convenios ni con silencios comprados: esta columna no se queda en lo local. Se replica en una revista bimestral, circula en medios informativos nacionales y se comparte en un grupo de WhatsApp integrado por más de 300 periodistas de todo el país.

El eco, tarde o temprano, alcanza. Continuará…

REVISTA IMPAR
COLUMNA

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