Por Antonio Amaya Vidal
Delcy Eloína Rodríguez Gómez fue designada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela como la presidenta interina tras la captura de Nicolás Maduro.
Delcy nació en Caracas el 18 de mayo de 1969. Hija de Jorge Antonio Rodríguez, un guerrillero marxista de la década del 60 y que en los 70 fundó el partido revolucionario Liga Socialista.
Jorge murió bajo custodia policial en 1976 después de ser detenido por el secuestro de William Niehous, un alto ejecutivo de una empresa estadounidense en Venezuela.
Abogada especializada en derecho laboral, egresada de la Universidad Central de Venezuela, cursó estudios de derecho social en la Universidad de París, X Nanterre y con una maestría en la Universidad Birkbeck, en Londres, Reino Unido.

Su hermano, Jorge Rodríguez, es el presidente de la Asamblea Nacional(el Congreso), ratificado para el período anual de 2026-2027 y es un cargo que asumirá por sexto año consecutivo.
Los hermanos Rodríguez no enfrentan acusaciones formales en cortes estadounidenses, hay sospechas sobre su participación en operaciones de narcotráfico y lavado de dinero.
Según Rodríguez, “el 71% de las exportaciones venezolanas van hacia ocho países y el 27% a Estados Unidos”. La presidenta aseguró que no habrá inversiones tuteladas. “Venezuela debe tener relaciones económicas con todos los países del hemisferio” mencionó.
“Los recursos energéticos deben estar al servicio de nuestro desarrollo y de otros países del mundo”, dijo Rodríguez. “Somos una potencia energética y eso nos ha traído problemas debido a la voracidad energética del norte global”.
La presidenta ha combinado un discurso diferente, pues en los comunicados oficiales ha mostrado disposición a trabajar “conjuntamente” con Estados Unidos de América y en otras ha insistido en que la oposición ha llevado al país a “arrodillarse” ante gobiernos extranjeros.
Hay acciones y discursos que ponen a pensar todo lo que sucede tras la privación de la libertad de Nicolás Maduro, debemos de estar atentos del desarrollo la historia pues las acciones se pueden repetir en otros países y dar un golpe a las autoridades y ciudadanos de esos países.
Antonio Amaya Vidal
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