Por Humberto Camacho
La CURP biométrica marca un cambio de fondo en la forma en que las personas se identificarán ante el gobierno en México. A diferencia de la versión tradicional, este nuevo documento integra datos biométricos únicos como huellas dactilares, fotografía facial, firma digital y escaneo del iris, con el objetivo de reforzar la seguridad y combatir la suplantación de identidad.
La apuesta es clara: combinar datos personales con rasgos físicos imposibles de duplicar para convertir la CURP en una “llave” única de acceso a trámites públicos y privados. Toda la información queda resguardada y validada por el gobierno federal, fortaleciendo la certeza en la identidad de cada ciudadano.
Quienes ya han realizado el trámite aseguran que el proceso es ágil y sencillo. En los módulos de RENAPO se verifican los datos, se captura la firma digital y se toman los registros biométricos en un lapso que puede ir de cinco a diez minutos, si no hay alta demanda.
Aunque su implementación se anunció desde hace meses, ya existe un calendario definido: enero de 2026 será un periodo de transición, en el que el trámite será voluntario y gratuito. A partir del 1 de febrero de 2026, la CURP biométrica será obligatoria para diversos trámites en todo el país.
Este documento será requerido para acceder a programas sociales y pensiones, realizar operaciones bancarias, trámites educativos y la expedición o actualización de documentos oficiales. En la práctica, se perfila como un requisito cotidiano en la vida administrativa de millones de personas.
El registro deberá realizarse de manera presencial en módulos de RENAPO, oficinas del Registro Civil y, en algunos estados, en módulos del INE o del SAT con convenio. La recomendación es ubicar con anticipación el módulo más cercano y acudir preparado para evitar contratiempos.

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