Erradicar el consumo de tabaco en México suena contundente. El senador Manuel Velasco Coello puso el tema sobre la mesa con una iniciativa que apuesta por prevención, educación y concientización desde edades tempranas. El diagnóstico no falla: millones de fumadores, jóvenes cada vez más expuestos y un problema de salud pública que no cede.
El detalle está en otro lado.
La propuesta del Partido Verde Ecologista de México plantea modificar leyes para “orientar” programas y reforzar contenidos educativos. Todo bien… hasta que aparece la pregunta incómoda: ¿cuáles son las acciones concretas?
Porque hablar de erradicar el tabaquismo implica algo más que buenas intenciones. No hay ruta clara, ni plazos, ni medidas específicas para enfrentar un mercado que sigue activo y en expansión, especialmente con vapeadores. Tampoco se detalla cómo se pasará del discurso a resultados medibles.
Las cifras, respaldadas por la Organización Mundial de la Salud, son contundentes: millones de muertes al año y una adicción difícil de combatir. Pero la iniciativa parece quedarse en el terreno cómodo: concientizar sin explicar cómo cambiar la realidad.
Así, el proyecto llega con un objetivo ambicioso, pero con una ejecución difusa. Porque erradicar el tabaco no es solo decirlo… es explicar cómo hacerlo. Y ahí, por ahora, la propuesta guarda silencio.

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