16 marzo, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

¡Periodismo, no militancia!; cuando el periodista se vuelve activista, ese espacio se contamina y la deliberación se empobrece

El sentido del conocimiento, y, por tanto, también la medida de su autonomía, no se puede explicar de ningún modo si no es mediante el recurso a su relación con el interés. Jürgen Habermas

Por: Arturo Suárez Ramírez/ @arturosuarez

Los medios de comunicación son muy importantes en las democracias. Que conste que en nuestro país ha habido de todo tipo, desde aquel gigante que fue Televisa, que se fue disminuyendo con el paso de los años y la tecnología. Ejemplos dignos de aquellos tiempos cuando el gobierno les vendía el papel a los diarios y con eso controlaba lo que decían. La salida de Julio Scherer García de Excélsior para formar Proceso y un sinfín de historias apasionantes que nos llevan a comprender a los medios, a los periodistas y los hechos al vapor que ha formado el régimen de la 4T.

En tiempos donde la polarización se ha convertido en moneda corriente, el periodismo enfrenta una etapa de retos en un entorno marcado por los youtuberos y la inteligencia artificial. En tiempos de campañas negras empujadas por bots, de noticias falsas que se comparten millones de veces y de la posverdad, es un reclamo social regresar al periodismo con rigor, con ética, sin militancia —porque entonces es propaganda—, a una comunicación profesional que aporte a la sociedad, a pesar de los embates de Palacio Nacional y sus voceros.

Ha muerto Jürgen Habermas, uno de los filósofos más importantes del siglo pasado y de este, un teórico de la comunicación cuya obra es ineludible en las escuelas de comunicación para la formación académica, esa que tanta falta hace para quienes ejercemos la comunicación en sus diferentes áreas. En gobiernos populistas como los de López Obrador y el de Claudia Sheinbaum se privilegia la ignorancia de las mayorías y, ante la pérdida de credibilidad —una parte por la narrativa oficial y otra bien ganada por los propios medios de siempre—, a la sociedad se les construyó a personajes que hagan las veces de “periodistas”, según libres e independientes, aunque en realidad militantes y obedientes.

Uno de los conceptos centrales de Habermas es la “esfera pública”, ese espacio donde los ciudadanos deliberan y se informan para formar opinión. Esa es una condición para hacer buenos ejercicios de comunicación. Cuando un “periodista” se limita a reproducir el discurso del poder, renuncia precisamente a ese principio y a esa tarea crítica. El trabajo implica mucho más que tener una cámara o un celular, o un canal en internet. Significa verificar, contrastar, preguntar con rigor y, sobre todo, mantener una sana distancia del poder, sin intereses políticos, simpatías personales, agendas ideológicas o becas del bienestar.

Ejemplos hay varios. Ahora mismo se vive una discusión sobre la violencia política en razón de género ejercida por uno de esos propagandistas que ataca a una diputada en un programa de radio, luego la revictimiza escudado en un supuesto ejercicio periodístico y grita censura. Un espectáculo grotesco y digno solo para conseguir “likes”. Al final de eso viven, pero no hacen periodismo y, no importa de qué lado estén, les falta formación y lecturas para entender que el periodismo no solo se trata de un oficio.

Como planteó Habermas, la democracia necesita una esfera pública informada. Cuando el periodista se vuelve activista, ese espacio se contamina y la deliberación se empobrece. Las audiencias son importantes y deben ser exigentes. Cuando “el periodismo” —que no es tal— se convierte en aparato de propaganda, como lo han hecho algunos, el poder termina colonizando el espacio informativo.

Hay que regresar a las tareas originarias, preguntar y exhibir lo que otros quieren ocultar. Cuando se renuncia a esa responsabilidad y se cambia el rigor por la consigna, el periodista deja de ser contrapeso y se convierte en instrumento. Y eso, en cualquier democracia, empobrece el debate público… pero mejor ahí la dejamos.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.Hasta la próxima.

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