La aprobación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cayó a 39.7%, su punto más bajo desde el inicio de su segundo mandato, con una tendencia negativa que no logra revertirse, según el análisis de Nate Silver.
El desgaste no es casual. La combinación de factores —desde la guerra con Irán iniciada en febrero hasta el aumento en el costo de vida— ha impactado directamente en la percepción pública. Lejos de generar respaldo, el conflicto internacional ha sido evaluado de forma negativa por los ciudadanos.
Pero el golpe más fuerte viene del bolsillo. El precio de la gasolina ronda los 4 dólares por galón, tras subir más de un dólar en un mes, un tema sensible considerando que cerca del 40% de sus votantes lo eligió precisamente por el encarecimiento de la vida.
A esto se suman mercados inestables, decisiones polémicas y una pérdida gradual de confianza, incluso entre sus propios simpatizantes. El resultado: una aprobación en caída constante y un margen de recuperación cada vez más limitado.
Aunque sus números aún se mantienen dentro de rangos históricos bajos de otros presidentes, el escenario es incierto. La economía y el rumbo del conflicto en Medio Oriente marcarán si la caída se detiene… o se profundiza.

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