12 mayo, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

¡De lejitos!; y quien no da la cara es el senador Enrique Inzunza

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Oscar Wilde

Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Vaya semanas que se le han complicado al gobierno mexicano y, sobre todo, a la presidenta Claudia Sheinbaum, que ya no ve lo duro, sino lo tupido. Aunque para las cámaras aparece sonriente, sobre todo cuando se asoma al balcón de Palacio Nacional acompañada por los integrantes del grupo de moda —un remanso incluso para quedar bien con los seguidores de los coreanos—, la realidad es que la turbulencia proveniente de Estados Unidos continúa y no va a terminar en las próximas semanas; por el contrario, irá en aumento.

La narrativa oficial indica que hay que defender a Rubén Rocha Moya, como si eso equivaliera a defender la soberanía nacional. Ese ha sido el discurso, acompañado de la cuña patriótica de la batalla del 5 de mayo, pero poco a poco se va disolviendo. Saben que Rocha está más que quemado y, mientras más pasa el tiempo y en Estados Unidos se insiste en su extradición, varios prefieren observar de lejos los embrollos en los que se han metido.

Se les acabó la retórica barata de la superioridad moral que tanto pregonaba López Obrador, y ejemplos hay varios, igual que en el pasado. También se les terminó aquello de que todo era culpa de Genaro García Luna, sentenciado por narcotráfico, y aquella pregunta sigue vigente: ¿de verdad Felipe Calderón no sabía lo que ocurría con su secretario de Seguridad? Difícil de creer. Esas preguntas también pueden aplicarse a los morenistas, que poco a poco se quedan sin argumentos ni justificaciones.

Para que quede claro que Trump no está jugando, ahí está el documento “National Drug Control Strategy 2026” y las acciones que pretenden emprender. Por si fuera poco, lanzó nuevas amenazas. Al ensalzar su táctica de bombardear embarcaciones sospechosas en el Caribe, amagó con trasladar esa ofensiva militar al territorio continental y apuntó directamente a los tres mil kilómetros de frontera que compartimos. Con desdén dijo: “Si ellos no van a hacer el trabajo, nosotros lo haremos”. Aunque no guste, sigue abierta la puerta a un peligroso escenario de intervención directa bajo el pretexto del combate a los cárteles de la droga.

Quien no da la cara es el senador Enrique Inzunza. El que dijo que no tenía nada que temer no se ha parado por el Senado de la República, como si tuviera algo que esconder; con ello, alimenta la especulación. Se les preguntó a Adán Augusto López y a Gerardo Fernández Noroña sobre el tema, y ambos guardaron ese silencio incómodo. Me dice un asesor de una senadora que esa es la estrategia general: enfriar el asunto o, por lo menos, evitar hablar del tema ante los medios de comunicación.

El problema para el gobierno de Claudia Sheinbaum y para Morena es que los silencios no borran la realidad y tarde o temprano los alcanzarán. La inseguridad sigue golpeando regiones enteras del país, Sinaloa continúa atrapado en episodios violentos y la percepción de complicidad o tolerancia hacia ciertos personajes crece entre la ciudadanía. No basta con cambiar la conversación en la mañanera o desviar la atención hacia la oposición y su pasado igualmente vergonzoso.

Piden pruebas, se desgañitan. Por un lado, irá la ruta jurídica y, por el otro, se desbordan las investigaciones periodísticas donde se exhiben las relaciones peligrosas de Rocha Moya y sus cercanos, quienes presuntamente habrían pactado con el narco y abierto la puerta para que operara en Sinaloa, ahí están los señalamientos de testigos sobre secuestros, entrega de dinero, negocios chuecos que no se entienden sin la complicidad.

El caso de Rocha Moya es como las arenas movedizas: entre más se mueven, más se hunden. Por eso varios de los más aguerridos prefieren el silencio.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.Hasta la próxima.

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