1 abril, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

¡Reprobados!; ni el futbol alcanzará para tapar tantas fallas

En México no estamos seguros de que el futuro exista: cada alegría puede ser la última. Juan Villoro

Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

El sábado pasado se llevó a cabo el partido para la reinauguración del Estadio Azteca, una prueba para evaluar los dispositivos de seguridad, transporte y logística de cara a lo que vendrá en unos meses: el inicio del Mundial de Futbol. Pero no es como en eventos pasados; se trata de apenas 13 partidos repartidos entre la Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León. ¿Estamos preparados?

La realidad se impone, como siempre. Por un lado, va el discurso alegre de la jefa de Gobierno, que asegura que todo está bien; por otro, los hechos, y en esos están reprobados. Se debe poner atención y recomponer el camino. Para llegar al Estadio Azteca, los aficionados tuvieron que sufrir, porque los medios de transporte público resultaron insuficientes. Ahí están los testimonios: a pesar de salir con tiempo para llegar a su destino e ingresar al inmueble, no lo consiguieron. El encuentro comenzaba a las 19:00 horas y, veinte minutos después, muchos seguían haciendo fila. Otros, de plano, se fueron a algún restaurante para mirar en la televisión las incidencias.

Solo basta darse una vuelta por el Metro para saber que las obras tienen un gran retraso. Por ejemplo, en la estación Hidalgo, una de las más conflictivas, hay que caminar prácticamente en obra negra y a media luz. Se trata de una intersección importante entre las líneas 2 y 3, que van al sur de la ciudad, donde se ubica el estadio, y no es la única: hay otras que resultan clave por su geografía y corren la misma suerte. A eso se suman escaleras descompuestas o que no funcionan, retrasos en los trenes… y el Mundial será en plena época de lluvias.

Luego está el tema del Tren Ligero, construido como extensión del Metro para el Mundial de 1986 y al que el tiempo ya le ha pasado factura. Durante años ha sido el medio para llegar y salir de la zona, pero resulta insuficiente para los más de 80 mil asistentes que se espera acudan a uno de los cinco partidos en el Azteca. La calzada de Tlalpan se vuelve un embudo para quienes intentan llegar en el servicio de autobuses dispuesto desde puntos tan remotos como Santa Fe.

Y luego está jugarse la vida para transitar por la ciclovía que construyeron al vapor: un auténtico juego de azar. Además de esquivar autos y camiones foráneos, hay que lidiar con el mal trazo y otras vicisitudes. ¿Dónde se dejan las bicicletas? ¿Quién las cuida? ¿Quién se hará responsable de los robos?

Entonces vienen las explicaciones, o mejor dicho, las justificaciones de quienes deberían tener a la ciudad en condiciones de primer nivel, sobre todo porque son el mismo grupo que gobierna desde 1997. En este país, cuando algo falla, rara vez alguien asume la responsabilidad. También está el tema del AICM y su remodelación, la lejanía de AIFA y su conectividad y el retraso en la construcción del tren que dijeron estaría en marzo, las protestas de taxistas de aplicación y las que se vienen. Así que solo se reparten culpas, se minimiza el problema o, en el peor de los casos, se culpa al aficionado por “no llegar con tiempo suficiente”.

Mientras en el discurso se habla de crecimiento, de proyectos a futuro y de aspiraciones mundialistas, la realidad golpea con torniquetes que no funcionan, accesos saturados y obras a medio hacer. Es la contradicción permanente: se quiere pertenecer a la élite, pero se opera con prácticas de segunda. Y así, entre empujones, retrasos y frustración, el aficionado mexicano vuelve a hacer lo que mejor sabe: ¡aguantar! Y luego hasta lo regañan los advenedizos comentaristas porque rechifla a su selección.

Pero cuidado, porque la paciencia también se agota. Y cuando eso ocurra, ni el futbol alcanzará para tapar tantas fallas.

Por cierto, ni la Presidente ni Clara Brugada fueron a la inauguración. No quisieron someterse al juicio implacable del respetable… pero mejor ahí la dejamos.Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.

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