13 abril, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

¡Vitrina incómoda!; la situación que se vive contrasta con la campaña “México está de moda”

¡No hay naciones! Solo hay humanidad, y si no llegamos a entender eso pronto, no habrá naciones, porque no habrá humanidad. Isaac Asimov

Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosaurez

El gobierno federal y el de la Ciudad de México han invertido miles de millones de pesos en obras y campañas de promoción turística, con la esperanza de que el Mundial de fútbol —que iniciará en dos meses— deje una buena derrama económica. A la ecuación se suman Jalisco y Nuevo León. Además de la fiesta deportiva, se busca mandar un mensaje positivo al mundo: que aquí se están controlando los problemas del narco, los desaparecidos y la violencia.

Pero la realidad, terca como siempre, se atraviesa.

Cuando asesinaron a Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, Michoacán, unos días después vi a la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, en un “chacaleo”. Le pregunté sobre la seguridad en ese estado; me dijo que ella no hablaba de seguridad, sino de turismo. Le respondí: sin seguridad no hay turismo. Desvió la mirada y siguió respondiendo a otros reporteros.

La situación que se vive contrasta con la campaña “México está de moda”, que busca colocar al país en la mente de los viajeros. Sin embargo, las alertas para que turistas de Estados Unidos y Canadá eviten ciertas zonas por la violencia siguen apareciendo. Ahí están, no son invento: regiones completas bajo recomendación de no viajar o de pensarlo dos veces. Desde Palacio Nacional lo minimizan, pero todos los días hay violencia, desaparecidos y grupos criminales operando.

Y mientras desde el discurso se presume control, en el subsuelo del país se acumula otra realidad. Desde 2006 se han localizado más de cinco mil fosas clandestinas, muchas de ellas gracias al trabajo de colectivos y no de las autoridades. Es decir, la tragedia no sólo existe, también se descubre con picos y palas en ausencia del Estado.

Se ha invertido en campañas publicitarias internacionales, sí, pero también las noticias dan la vuelta al mundo. México aparece en rankings de turismo… y también en los de impunidad. ¿Cómo nos ven en otras latitudes?

Hace unos días, la ONU alertó nuevamente sobre la crisis de desaparecidos. La respuesta desde el poder fue la de siempre: desestimar. La presidenta Claudia Sheinbaum y su círculo echaron a andar la maquinaria de propaganda, junto con sus voceros, para desacreditar a las voces críticas, negar una y otra vez la existencia de desapariciones forzadas y responsabilizar de todo a gobiernos anteriores. Felipe Calderón y Genaro García Luna aparecen como comodines recurrentes. Y sí, tienen responsabilidad, pero también lo es que en la 4T no quisieron —o no pudieron— ir a fondo. Al “Pejelagarto” le temblaron las corvas… o algo más arriba.

Durante la reinauguración del Estadio Azteca hubo manifestaciones para que el mundo supiera lo que ocurre. Para Clara Brugada, jefa de Gobierno, se trató de unos cuantos. Pero la realidad no se tapa con un dedo.

Ayer domingo, familiares de desaparecidos se manifestaron en Paseo de la Reforma. Desde ahí advirtieron que no habrá silencio durante el Mundial. Y no son los únicos: transportistas, taxistas, ciudadanos sin agua… el malestar es amplio y creciente. Difícil creer que todo sea “oposición”; simplemente no les alcanza para tanto.

En la protesta pública está uno de los temores de quienes apuestan por la narrativa oficial de que no pasa nada: que, en medio de los reflectores globales, la inconformidad también se globalice; que la fiesta tenga interrupciones incómodas… y hasta rechiflas.

¿Qué pesa más, la fiesta del balón o la deuda social con las víctimas y familiares? Porque por más grande que sea el evento, hay cosas que no se pueden tapar, ni con todo el ruido de un Mundial, por más que así lo quisieran en Palacio.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.Hasta la próxima.

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