GUANAJUATO.- Los recientes ataques en la comunidad de Comanjilla, en Silao, donde hubo al menos dos personas muertas y tres privadas de la libertad, evidenciaron –porque sus tripulantes las abandonaron- que el equipamiento de sus vehículos está diseñado no solo para protegerse de un ataque armado, sino para repelerlo o iniciarlo.
El blindaje artesanal del que están dotadas las tres camionetas que ahora están en poder de la Fiscalía General del Estado, son placas de acero soldadas a la estructura de la camioneta.
La coraza le incrementa considerablemente el peso a un vehículo que originalmente no está creado para esas adaptaciones.
Por eso, una de las Dodge Ram doble cabina utilizadas en el ataque a Comanjilla no aguantó la carga extra y se le tronó la caja de velocidades. Las llantas y la suspensión aparentemente sí fueron ajustadas, no la máquina.

El blindaje de la Ram 2500 permite, a quienes van en la parte trasera, disparar a través de unas aberturas rectangulares en las ventanillas selladas. No son precisamente respiraderos.
Esta coraza se distingue de la de los autos blindados que, en León, usan empresarios y algunos políticos, pues esta protege de un ataque a los ocupantes, sin que su diseño permita atacar desde el interior de la unidad.

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