En el Senado se presentó una iniciativa para frenar el uso descontrolado de fármacos como Ozempic y Mounjaro, originalmente diseñados para tratar diabetes, pero que hoy se aplican sin supervisión médica en estéticas, consultorios improvisados y espacios sin regulación.
La propuesta surge tras observar el creciente consumo de estos medicamentos entre adolescentes y adultos que buscan bajar de peso sin valoración clínica. La iniciativa advierte que su acceso libre —sin receta y sin controles— se ha convertido en un riesgo de salud pública.
El planteamiento incluye reformas a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal para crear una nueva categoría de medicamentos “de control especial”, obligando a que semaglutida, tirzepatida y compuestos similares solo puedan venderse con receta retenida emitida por personal médico certificado.
También se propone sancionar penalmente a quienes prescriban o administren estos medicamentos sin contar con facultades legales, debido al incremento de prácticas irregulares en clínicas de belleza, gimnasios y servicios de estética.
La iniciativa subraya que México enfrenta una de las mayores crisis de sobrepeso y obesidad: 37% de la población tiene obesidad y otro 37% sobrepeso. Ante este escenario, se advierte que el uso de estos fármacos como “atajo estético” puede causar daños graves, incluidos pancreatitis, problemas renales y efectos tiroideos, según alertas de la FDA.
El objetivo, enfatiza la propuesta, no es prohibir los medicamentos, sino garantizar que quienes realmente los necesitan los usen de manera segura, regulada y bajo estricta supervisión médica.

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