El Senado dio un golpe directo a uno de los delitos más normalizados por el machismo en México: el abuso sexual. Con una reforma de alto voltaje social, jurídico y humano, se actualizó el artículo 260 del Código Penal Federal, cerrando por fin vacíos legales que por años dejaron a miles de víctimas en la indefensión.
La nueva definición es clara y tajante: todo toque, roce o acto sexual explícito sin consentimiento es abuso sexual, ocurra donde ocurra y sin necesidad de cópula. Y el consentimiento ya no podrá manipularse: si se obtiene con violencia, engaño, amenaza o intimidación, es inválido. Además, el Senado dejó escrito en piedra que ni el silencio ni la falta de resistencia física equivalen a un “sí”.
La reforma también sube la vara del castigo: de 3 a 7 años de prisión, enviando un mensaje que no necesita traducción: la dignidad no se negocia y la justicia no puede seguir esperando.
Desde el Partido Verde anunciaron voto a favor, calificando el cambio como un avance profundo para proteger a mujeres, niñas, niños y adolescentes. La senadora por Nayarit remató con fuerza: su voto, dijo, va por cada víctima que exige seguridad y justicia.
El mensaje que quedó vibrando en el Pleno fue contundente: México ya no tolerará que la violencia sexual se esconda entre definiciones tibias. Ni un paso atrás.

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