22 abril, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

¡No pudieron!; parece que el tiempo y la paciencia se han agotado para Luisa María Alcalde

Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad. Oscar Wilde

Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Una de las características de López Obrador era que tenía el control de todo, por lo menos en los partidos en los que militaba, aunque, cuando llegó al poder, el país le quedó muy grande. En el PRD se fue metiendo de a poco; formado en lo más rancio del PRI, rápidamente tomó importancia: lo impulsaron, fue jefe de Gobierno y dos veces su candidato a la Presidencia, hasta que se divorció de ellos, pero se llevó a muchos para formar su propio partido.

Morena fue un partido de una sola persona, de un caudillo al que siguieron otros dirigentes, algunos con buen capital político, que de inmediato se enrolaron porque vieron el potencial y la conveniencia de acompañar a un partido que logró lo que ninguno: en menos de ocho años, llegar a la Presidencia. No es un secreto: Andrés Manuel López Obrador usaba su dedo para señalar y repartir candidaturas, cargos e incluso despedir a quienes ya no le eran convenientes. Todavía hay indicios de que muchas cosas dentro del partido le son consultadas.

Cuando el pejelagarto se fue a La Chingada, pronto se vio que Claudia Sheinbaum no tendría la misma fuerza para cohesionar, vigilar y mantener a raya a todo su movimiento. Cuando le abrieron las puertas a todos, también entraron las tribus del sol azteca. Ahí están los ejemplos de desobediencia: Adán Augusto y Ricardo Monreal, que en tiempos de López no habrían ido contra alguna decisión del tabasqueño.

Ya perfilados para el proceso electoral de 2027, a la presidenta Claudia Sheinbaum hay algo que no termina por gustarle de la dirigencia de Morena: el tiempo se les ha ido en frivolidades y metidas de pata por parte de Luisa María Alcalde y Andy López Beltrán. La primera no ha logrado el liderazgo que se esperaba y, cada que declara, hay con qué revirarle, en muchos casos con sus propios videos del pasado. El segundo resultó un “junior del bienestar”: sus viajes y sus compras muestran que no se ensucia los zapatos como lo hacía su padre. Además, están las disputas entre estos dos personajes por acrecentar su poder, aunque de cara a lo público parezca que no pasa nada.

La semana pasada regresó al partido Citlalli Hernández; la mandaron de Palacio Nacional, aunque, para guardar las formas, se dijo que presentó su renuncia. Es la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena y llegó, me dicen, para poner orden e intentar mantener las alianzas con el Partido Verde y el Partido del Trabajo, esas que Luisa María Alcalde no pudo amarrar y que les dieron muy buenos dividendos. Ahora esas alianzas están en riesgo: no ven como interlocutor válido a la actual dirigencia y les preocupan las 17 entidades, aunque llevan mano en 15, que estarán en disputa el año que viene, por eso los cambios.

Parece que el tiempo y la paciencia se han agotado para Luisa María Alcalde, quien recibió un empujón de López para llegar a la dirigencia. Así que la llegada de Citlalli es sintomática; por eso también la posible llegada de Ariadna Montiel a la dirigencia, mujer de toda la confianza de Claudia Sheinbaum. También se va Andy López Beltrán y llega Estela Damián a la Secretaría de Organización; con ello intentarán tomar el mando y resarcir las grietas que se habían provocado.

Morena dejó de ser disciplina y mando único; hoy son fisuras, cuotas y ambiciones incluso de sus aliados que creen que pueden ir solos y ganar. Sin López Obrador, el movimiento se parece cada vez más a lo que criticaba y rumbo a 2027, la duda no es si ganan porque los opositores no pintan, sino si llegan unidos o se disputan el poder entre ellos… pero mejor ahí la dejamos.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.

Hasta la próxima.

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