Alcanzar y comprender es el proceso de lograr un acuerdo sobre la base presupuesta de reclamos de validez que se reconocen mutuamente. Jürgen Habermas
Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
En la Ciudad de México ya no se vive, se sobrevive a los bloqueos, a las marchas y a los plantones. Las demandas son diversas, pero no hay día en que no se hagan presentes. De nuevo ocupan las calles los viejos conocidos: el SNTE y la CNTE, aquellos que hicieron un pacto con López y, por eso, durante el sexenio no salieron —o lo hicieron poco—; pero la cosa se le está complicando a la administración de Claudia Sheinbaum.
Siempre muestran músculo con los marchantes, presionan con sus plantones y chantajean para liberar vialidades. La CNTE pide la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007; quiere regresar al sistema de pensiones sin Afores —y que conste que eso se los prometió, al menos su revisión, el Pejelagarto—. Exigen aumentos salariales de hasta el 100%, mejores condiciones de trabajo y de jubilación… y quién no.

Del otro lado no se cantan mal las rancheras. El SNTE se mueve de manera más institucional, pero al final juega a lo mismo: intimida y amenaza con paros, y cuando eso sucede, el gobierno tiembla. También presiona por incrementos salariales y mejores ingresos ante el rezago del magisterio.
¿Por qué están contra la llamada 4T si hace poco fueron aliados? Primero, porque ven la oportunidad en un contexto de presión que viene de fuera. Luego, porque la luna de miel con la administración de la científica se terminó. La Coordinadora acusa incumplimiento de promesas y sostiene que las reformas no han tocado el fondo del problema: pensiones dignas y control sindical real. Así, mientras se pelean con el gobierno, el costo lo pagamos los ciudadanos. Incluso ya amenazaron con boicotear, primero, la reinauguración del Estadio Azteca el 28 de marzo y, después, si no son escuchados, la inauguración del Mundial de Fútbol: un factor más a una pésima organización.
Por otro lado, no menor, el gremio magisterial no ve con buenos ojos al secretario de Educación, Mario Delgado Carrillo. Dicen que carece de legitimidad como interlocutor: no proviene de las bases docentes, no ha construido diálogo directo con el gremio y es percibido más como operador político de la 4T. También, como estos grupos suelen vender su apoyo electoral a cambio de posiciones, en algunos casos lo ven como traidor.
Mientras tanto, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, tampoco muestra oficio en las negociaciones. Palacio Nacional, de nueva cuenta, está amurallado. No se ve una solución pronta, aunque ya sabemos que después del 15 de mayo suelen llegar a un acuerdo y bajan la presión. Además, urge por la imagen internacional: ya no quieren sumar al expediente de inseguridad y narcotráfico la postal de un país paralizado ante los ojos del mundo.
La presidenta Claudia Sheinbaum ya les contestó y optó por el libreto conocido: llamado a la calma, diálogo abierto y límites financieros. Insiste en que las protestas deben ser pacíficas y que su gobierno solo atenderá las demandas “factibles”. En otras palabras, mesas sí… soluciones a medias también. Lo preocupante no es que marchen, sino que ya se volvió costumbre que nadie ponga orden… y que ser rehén parezca parte de la normalidad. Pero mejor ahí la dejamos.
Palabras Más
Como si al país le hiciera falta más espectáculo, regresa Sergio Mayer a la Cámara de Diputados, ese lugar donde la política a veces se confunde con “reality show”. En tiempos donde la improvisación se premia y la congruencia estorba, su retorno no desentona… al contrario, encaja perfecto en la tragicomedia que es la política nacional.
Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.Hasta la próxima.

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