24 marzo, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

¡Escandaloso!; vivimos una verdadera tragedia desde que inició la guerra contra el narcotráfico

Lo que me irrita es el hecho de que se trata de la primera revolución de los medios en la historia de la humanidad que sirve, ante todo a fines económicos, y no culturales. Jürgen Habermas

Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Los Récords Guinness nacieron en 1955 en Irlanda como un registro de curiosidades; luego se convirtieron en símbolo de logros y hazañas colectivas del siglo pasado. México ha destacado ahí con marcas que celebran su identidad, desde eventos masivos en el Zócalo hasta proezas gastronómicas. Pero ese orgullo contrasta hoy con una realidad incómoda: en un país acostumbrado a romper récords por su creatividad, resulta inquietante siquiera pensar en figurar por el número de desaparecidos.

Vivimos una verdadera tragedia desde que inició la guerra contra el narcotráfico declarada por Felipe Calderón en 2007. Ahí comenzaron la violencia, los desplazados y los desaparecidos; eso sigue vigente más que nunca. Hoy somos un territorio donde la estadística duele, lacera, y el silencio de los gobiernos, que voltean hacia otro lado, agrava la herida. Pero cada número es una historia: son madres que no descansan en la búsqueda de sus hijos y hacen el trabajo que las fiscalías deberían hacer. Es el drama de un país de desaparecidos, con muchos matices; al final, una deuda de Calderón, de Peña Nieto, de Andrés Manuel López Obrador y de Claudia Sheinbaum. Ninguno se salva.

En medio de las evasivas y de la negación de la realidad, como sucede en la llamada “mañanera del pueblo”, donde se acusa de conservadores a periodistas y medios que tocan el tema, se deja para después la presentación de cifras. Hay variantes, pero se estima que desde 2006 hasta inicios de 2026 hay alrededor de 130 mil personas desaparecidas y no localizadas, un promedio alarmante de entre 25 y 30 desaparecidos por día.

En medio de ese México roto, pero de cifras alegres, se vivió una escena realmente simbólica y, al mismo tiempo, un golpe brutal de realidad. La mañana del lunes pasado, ciudadanos, con ironía amarga, se presentaron en las inmediaciones de Palacio Nacional para reclamar un “récord Guinness” de desaparecidos durante el gobierno del Pejelagarto y de Claudia Sheinbaum. En la Ciudad de México, junto al Zócalo, donde se han roto varios de esos récords, esta vez no era una celebración de políticos como las que tanto se promueven; fue una denuncia, no de orgullo, sino de desesperación. Es el grito de quienes ya no encuentran otra forma de ser escuchados en un país donde la tragedia se normaliza desde el poder.

Ahí queda la narrativa oficial que insiste en matizar y en diluir responsabilidades; para eso usan a sus propagandistas youtuberos que, en redes, hacen nado sincronizado con ataques. Otro ejemplo es la senadora Andrea Chávez, que en las mesas de discusión en las que participa insiste en negar esa realidad, como si solo se tratara de un problema de terminología. Esa crisis no se puede esconder bajo tecnicismos y “otros datos”, como lo hizo el demagogo que habita La Chingada. Al final, la realidad termina por imponerse: los colectivos siguen excavando con sus manos, las fiscalías están rebasadas y hay una estrategia que no alcanza para contener la dimensión del horror.

Ahora que ya se usa la euforia del Mundial de Futbol, cerca de una de las sedes, el Estadio Akron, fueron encontradas al menos tres fosas clandestinas, donde se han recuperado 427 bolsas con restos de al menos 91 personas, según datos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses. Se estima que se han encontrado 5 mil 600 fosas desde el 2007. Eso muestra que la responsabilidad no solo es del gobierno federal, sino también de los estados y municipios. De la CNDH y su titular ni hablamos porque debe estar muy ocupada.

Al final, no se trata de cifras ni de discursos: se trata de vidas que faltan y de un país que se desdibuja entre la impunidad y la indiferencia de sus gobiernos desde 2006. Hay 52 mil cuerpos sin identificar y no debimos acostumbrarnos a contar desaparecidos como si fueran estadísticas de rutina ni permitir que el dolor se diluya en la narrativa… Pero mejor ahí la dejamos.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.

Hasta la próxima.

About The Author

Compartir: