12 mayo, 2026

PERIODISMO CON SENTIDO

Pachuca en el tablero judicial: el ascenso de Iram Zúñiga y la nueva cara de la supervisión en México

En tiempos donde la justicia mexicana busca renovarse de fondo, Hidalgo acaba de colocarse en un punto estratégico del mapa nacional. La instalación de la primera Visitaduría Regional del nuevo modelo de evaluación judicial no es un hecho menor: es una señal clara de hacia dónde se están moviendo las prioridades institucionales… y quiénes están encabezando ese viraje.

Con la participación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Tribunal de Disciplina Judicial y el Órgano de Administración Judicial, se consolida una estructura que apuesta por algo que la ciudadanía ha exigido durante años: vigilancia real, cercanía y resultados medibles en la impartición de justicia.

Pero más allá del rediseño institucional, hay un nombre que comienza a tomar protagonismo en esta nueva etapa: Iram Zúñiga Pérez.

Originario de Hidalgo y con una trayectoria que combina formación académica sólida y experiencia en la administración pública, Zúñiga no llega como un improvisado. Su paso por la Defensoría Pública Federal, su papel como asesor parlamentario y su desempeño como magistrado en el Tribunal de Justicia Administrativa del estado lo colocan como un perfil técnico, pero también operativo. Es decir, alguien que conoce tanto la teoría como los engranajes reales del sistema.

Uno de los episodios que marcó su carrera fue la emisión de una sentencia contra un funcionario involucrado en el desvío de recursos públicos, un precedente relevante en materia administrativa en Hidalgo. Ese tipo de decisiones no solo hablan de criterio jurídico, sino de disposición para asumir costos en temas sensibles como la corrupción.

A ello se suma su perfil académico: egresado de la UAEH, con posgrados en instituciones como la Escuela Libre de Derecho y estudios en España, además de su participación como coautor en obras especializadas en compliance y derecho administrativo. Un perfil que mezcla aula, tribunal y escritorio, algo poco común en un entorno donde muchas veces predomina la especialización aislada.

Hoy, desde la Visitaduría Regional Centro–Bajío, su reto es mayor: supervisar el desempeño judicial en siete estados, bajo un esquema que promete evaluaciones periódicas, indicadores de productividad y, sobre todo, apertura a la retroalimentación ciudadana.

Y ahí está uno de los puntos más interesantes de su discurso: la insistencia en que la justicia debe escucharse desde abajo. No como consigna, sino como método. Visitas constantes, contacto directo y seguimiento a quejas son parte de un modelo que, si se ejecuta correctamente, podría acortar la distancia histórica entre tribunales y ciudadanía.

Pero este movimiento también tiene una lectura política inevitable. La decisión de ubicar la sede en Pachuca posiciona a Hidalgo en una conversación nacional donde no todos los estados tienen asiento. La presencia del ministro presidente de la Corte en el acto no solo fue protocolaria; fue un mensaje de respaldo en un momento clave de reconfiguración del Poder Judicial.

En ese tablero, el nombre de Rufino H. León Tovar aparece como un actor relevante en la operación que hizo posible este resultado. Y del lado político, el gobernador Julio Menchaca Salazar capitaliza el momento con una estrategia basada en la institucionalidad y la coordinación entre poderes.

Lo que se observa no es casualidad, sino una suma de factores: perfiles técnicos con visión, operadores con capacidad de acuerdo y un contexto nacional que exige resultados. En ese cruce, Hidalgo no solo participa, sino que empieza a destacar.

La Visitaduría Regional no resolverá por sí sola los desafíos estructurales del sistema judicial, pero sí marca una ruta distinta. Y en esa ruta, el papel de Iram Zúñiga será clave: no solo como supervisor, sino como rostro de una nueva narrativa judicial que intenta recuperar algo que durante años ha estado en disputa: la confianza.

Porque al final, más allá de estructuras y discursos, la justicia se mide en resultados. Y ahí es donde realmente comienza la historia.

PORTADA DE REVISTA NACIONAL IMPAR

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