Ciudad de México.— El transporte público en México enfrenta un deterioro estructural marcado por la pérdida de usuarios frente al crecimiento del transporte privado, advirtió Jesús Padilla, presidente de Grupo CISA y fundador de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM).
Datos clave muestran la presión: en la capital circulan alrededor de 6.4 millones de vehículos, equivalente a un auto por cada 1.4 habitantes. En contraste, el transporte público aún concentra 15.5 millones de los 34.6 millones de viajes diarios, lo que refleja su peso, pero también su fragilidad.
El avance de autos y motocicletas no solo desplaza usuarios, también incrementa la congestión vial. A esto se suma un modelo financiero limitado: aumento en costos operativos sin ajustes suficientes en tarifas ni subsidios.
Otro factor es la falta de certidumbre en reglas y concesiones, lo que frena inversiones y renovación de unidades, además de una brecha entre autoridades y operadores que dificulta la implementación de soluciones.
El escenario coloca al sistema en un punto crítico, con impacto directo en movilidad urbana, costos y calidad del servicio.

Más historias
Investigan posible intento de atentado contra el gobernador de Nayarit tras desplome de aeronave
Policías auxilian a mujer que subió a una torre eléctrica en Tlalpan
Aseguran más de 160 paquetes de drogas y armas en Juchitán, Oaxaca