Nadie sube al metro con el corazón palpitante de alegría. Haruki Murakami
Por: Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Trasladarse en la Ciudad de México se ha convertido en una prueba de paciencia, de resistencia y, ni modo, de resignación; eso es lo cotidiano para los habitantes de la gran urbe. Quienes han gobernado la capital del país han prometido resolver el tema; hay ejemplos de buen transporte, pero luego se va deteriorando hasta que se vuelve insuficiente y regresan las fallas. Ahí está el Metro.
Según cifras del INEGI, en la ciudad habitan poco más de nueve millones de personas; también debe sumarse la población flotante y quienes visitan este territorio. Así, la cifra se incrementa a entre 11 y 14 millones de personas. El Metro, en sus diferentes líneas, mueve hasta cinco millones de usuarios diariamente; por eso es el sistema de transporte más importante del país.
El Metro se inauguró en 1969; la gente vestía elegante para viajar y hasta edecanes tenía, claro, eran otros tiempos. Ese sistema resultó eficiente durante décadas y fue sinónimo de la cultura popular. Se usó como referencia: “nos vemos abajo del reloj”; ahí se conocía gente, se cedía el asiento a los mayores, no había vendedores, pero sí carteristas que aplicaban el “dos de bastos”. También inspiró a personajes como Chava Flores, escritores como José Emilio Pacheco y su “A las puertas del Metro”, Emiliano Pérez Cruz con “Metro Pantitlán”, Vicente Quirarte y Beatriz Zalce con “Historias del Metro”, entre muchos otros.

A pesar de las inversiones que dicen se han hecho, hoy es reflejo de una crisis que no termina de tocar fondo. Todos los días hay fallas constantes, remodelaciones mal planeadas y contra reloj por aquello del Mundial de futbol; además, las protestas laborales han convertido el traslado cotidiano en un auténtico viacrucis. Basta echar una mirada a los miles —o millones— de mensajes en redes sociales.
Las averías ya no sorprenden a nadie. Pero si se quiere dar una buena imagen a los cinco millones de turistas que se espera visiten la capital por el Mundial, hay mucho trabajo y poco tiempo. Lo grave no es solo la falla en sí, sino la normalización del caos: un traslado de 25 minutos se convierte en 50 y es que más del 30% de los trenes ha superado su vida útil. Hay que salir con mucho tiempo de anticipación, no por previsión, sino por miedo a quedar varados.
Por si fuera poco, a lo anterior se suman los trabajadores, quienes sostienen la operación diaria del Metro y también han alzado la voz. Piden mejores condiciones y denuncian falta de insumos, condiciones laborales deficientes y riesgos operativos que, aseguran, ponen en peligro tanto a empleados como a usuarios. Las protestas no son gratuitas; son el síntoma de un sistema que se está desgastando desde dentro, y la responsabilidad también alcanza a los sindicatos.
La pregunta es pertinente: ¿hasta cuándo? Porque no se trata solo de trenes que no llegan a tiempo, sino de una ciudad que pierde movilidad, productividad y calidad de vida; esa que Clara Brugada prometió conservar y mejorar.
El Metro no es un lujo, es una necesidad vital. De la crisis también forma parte el pago de aquella factura política por parte de Claudia Sheinbaum a Adrián Ruvalcaba; ahí hay dos equipos: el del actual director y el grupo cercano a Brugada. Así, el problema no debe tratarse como algo secundario; eso ya tiene consecuencias y las estamos viviendo. Salga con anticipación, porque mañana no será mejor… pero mejor ahí la dejamos.
Entre Palabras
En lo ridículo. Estamos a dos meses de que el balón ruede y en el Congreso de la Ciudad han instalado la Comisión de Seguimiento y Vigilancia a la Organización y Desarrollo del Mundial de Fútbol FIFA 2026. ¿Para qué sirve? ¿Son solo cinco partidos? ¿Por qué no una comisión especial para el Metro? No vaya a ser que solo quieran boletos para el evento.
Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.Hasta la próxima.

Más historias
El opio de las masas y la iglesia de La Luz del Mundos sigue gozando de impunidad…
¡Vitrina incómoda!; la situación que se vive contrasta con la campaña “México está de moda”
En el horizonte electoral de México en 2027, existe una prueba ‘de fuego’