Tecámac, Estado de México.— El Partido Revolucionario Institucional (PRI) no ha conseguido superar la crisis que arrastra en Tecámac, donde no ha logrado recuperar competitividad electoral ni cohesión interna desde 2018.
El partido no ha podido deslindarse del liderazgo prolongado de Aarón Urbina Bedolla, señalado por mantener control político durante décadas sin generar renovación efectiva de cuadros. La imposición de perfiles vinculados a su grupo no ha fortalecido la representación partidista ni ha evitado el desgaste ante la ciudadanía.
Entre los casos más cuestionados no ha pasado desapercibida la postulación reiterada de Lilia Urbina Salazar, hija del exalcalde, quien no ha obtenido triunfos por mayoría y cuya candidatura no ha logrado revertir la percepción de nepotismo al interior del instituto político.
El PRI no ha ganado elecciones municipales en Tecámac desde 2018, resultado que no ha sido revertido pese a los cambios en dirigencias y estrategias locales. Militantes consultados no han ocultado su inconformidad por la falta de apertura y autocrítica.
La situación interna tampoco ha permanecido intacta. La salida de Sue Ellen Bernal y de al menos 20 liderazgos territoriales no ha representado un hecho menor, al incorporarse al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), donde asumirán nuevas responsabilidades políticas.
Hasta ahora, el PRI en Tecámac no ha anunciado una estrategia integral que revierta la pérdida de respaldo ciudadano ni ha confirmado cambios estructurales que modifiquen el escenario adverso que enfrenta en el municipio.

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